Cristo Nuestra Esperanza

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Lectura del libro

Profetas y Reyes, páginas 170-171

en ocasión del segundo advenimiento de Cristo, y que serán “transformados, en un momento, en un abrir de ojo, a la final trompeta” (1 Corintios 15:51, 52), sin pasar por la muerte. Como representante de los que serán así trasladados, Elías, cuando se acercaba el fin del ministerio de Cristo en la tierra, tuvo ocasión de estar con Moisés al lado del Salvador sobre el monte de la transfiguración. En esos seres glorificados, los discípulos vieron en miniatura una representación del reino de los redimidos. Contemplaron a Jesús revestido de la luz del cielo; oyeron la “voz de la nube” (Lucas 9:35) que le reconocía como Hijo de Dios; vieron a Moisés, representante de los que serán resucitados de los muertos en ocasión del segundo advenimiento; y también estaba Elías, para representar a los que al final de la historia de esta tierra serán cambiados de seres mortales en inmortales y serán trasladados al cielo sin pasar por la muerte.

En el desierto, en la soledad y el desaliento, Elías había dicho que estaba cansado de la vida, y había rogado que se le dejase morir. Pero en su misericordia el Señor no había hecho caso de sus palabras. Elías tenía que realizar todavía una gran obra; y cuando esta obra estuviese hecha no iba a perecer en el desaliento y la soledad. No le tocaría descender a la tumba, sino ascender con los ángeles de Dios a la presencia de su gloria.

“Y viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vió, y trabando de sus vestidos, rompiólos en dos partes. Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y paróse a la orilla del Jordán. Y tomando el manto de Elías que se le había caído, hirió las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo del mismo modo herido las aguas, apartáronse a uno y a otro lado, y pasó Eliseo. Y viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó de la otra parte, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y viniéronle a recibir, e inclináronse a él hasta la tierra.” 2 Reyes 2:12-15.

Cuando en su providencia el Señor ve conveniente retirar

de su obra a aquellos a quienes dió sabiduría, sabe ayudar y fortalecer a sus sucesores, con tal que ellos esperen auxilio de él y anden en sus caminos. Hasta pueden ser más sabios que sus predecesores; porque pueden sacar provecho de su experiencia y adquirir sabiduría de sus errores.

De entonces en adelante Eliseo ocupó el lugar de Elías. El que había sido fiel en lo poco iba a demostrarse también fiel en lo mucho.

Profetas y Reyes · Ellen G. White

Pasaje bíblico

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