Cristo El Camino

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Lectura bíblica

Lucas 22:14-23; Juan 13:18-30

Lucas 22:14-23

14 Cuando llegó la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles. 15 Y les dijo: --¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta Pascua antes de padecer! 16 Porque os digo que no comeré más de ella hasta que se cumpla en el reino de Dios. 17 Luego tomó una copa, y habiendo dado gracias, dijo: --Tomad esto y repartidlo entre vosotros, 18 porque os digo que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios. 19 Entonces tomó pan, y habiendo dado gracias, lo partió y les dio diciendo: --Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado. Haced esto en memoria de mí. 20 Asimismo, después de haber cenado, tomó también la copa y dijo: --Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama. 21 No obstante, he aquí la mano del que me entrega está conmigo en la mesa. 22 A la verdad, el Hijo del Hombre va según lo que está determinado, pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado! 23 Entonces ellos comenzaron a preguntarse entre sí cuál de ellos sería el que habría de hacer esto.

Juan 13:18-30

18 No hablo así de todos vosotros. Yo sé a quiénes he elegido; pero para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo levantó contra mí su talón. 19 Desde ahora os lo digo, antes de que suceda, para que cuando suceda, creáis que Yo Soy. 20 De cierto, de cierto os digo que el que recibe al que yo envío, a mí me recibe; y el que a mí me recibe, recibe al que me envió. 21 Después de haber dicho esto, Jesús se conmovió en espíritu y testificó diciendo: --De cierto, de cierto os digo que uno de vosotros me ha de entregar. 22 Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba. 23 Uno de sus discípulos, a quien Jesús amaba, estaba a la mesa recostado junto a Jesús. 24 A él Simón Pedro le hizo señas para que preguntase quién era aquel de quien hablaba. 25 Entonces él, recostándose sobre el pecho de Jesús, le dijo: --Señor, ¿quién es? 26 Jesús contestó: --Es aquel para quien yo mojo el bocado y se lo doy. Y mojando el bocado, lo tomó y se lo dio a Judas hijo de Simón Iscariote. 27 Después del bocado, Satanás entró en él. Entonces le dijo Jesús: --Lo que estás haciendo, hazlo pronto. 28 Ninguno de los que estaban a la mesa entendió para qué le dijo esto; 29 porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: "Compra lo que necesitamos para la fiesta", o que diese algo a los pobres. 30 Cuando tomó el bocado, él salió en seguida; y ya era de noche.

Versión Reina Valera Actualizada

Lectura del libro

El Deseado de Todas las Gentes, páginas 608-609

Capítulo 72—“Haced esto en memoria de mí”

Este capítulo está basado en Mateo 26:20-29; Marcos 14:17-25; Lucas 22:14-23; Juan 13:18-30.

“El Señor Jesús, la noche que fué entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí. Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga.”1 Corintios 11:23-26.

Cristo se hallaba en el punto de transición entre dos sistemas y sus dos grandes fiestas respectivas. El, el Cordero inmaculado de Dios, estaba por presentarse como ofrenda por el pecado, y así acabaría con el sistema de figuras y ceremonias que durante cuatro mil años había anunciado su muerte. Mientras comía la pascua con sus discípulos, instituyó en su lugar el rito que había de conmemorar su gran sacrificio. La fiesta nacional de los judíos iba a desaparecer para siempre. El servicio que Cristo establecía había de ser observado por sus discípulos en todos los países y a través de todos los siglos.

La Pascua fué ordenada como conmemoración del libramiento de Israel de la servidumbre egipcia. Dios había indicado que, año tras año, cuando los hijos preguntasen el significado de este rito, se les repitiese la historia. Así había de mantenerse fresca en la memoria de todos aquella maravillosa liberación. El rito de la cena del Señor fué dado para conmemorar la gran liberación obrada como resultado de la muerte de Cristo. Este rito ha de celebrarse hasta que él venga por segunda vez con poder y gloria. Es el medio por el cual ha de mantenerse fresco en nuestra mente el recuerdo de su gran obra en favor nuestro.

En ocasión de su liberación de Egipto, los hijos de Israel comieron la cena de Pascua de pie, con los lomos ceñidos, con el bordón en la mano, listos para el viaje. La manera en

que celebraban este rito armonizaba con su condición; porque estaban por ser arrojados del país de Egipto, e iban a empezar un viaje penoso y difícil a través del desierto. Pero en el tiempo de Cristo, las condiciones habían cambiado. Ya no estaban por ser arrojados de un país extraño, sino que moraban en su propia tierra. En armonía con el reposo que les había sido dado, el pueblo tomaba entonces la cena pascual en posición recostada. Se colocaban canapés en derredor de la mesa, y los huéspedes descansaban en ellos, apoyándose en el brazo izquierdo, y teniendo la mano derecha libre para manejar la comida. En esta posición, un huésped podía poner la cabeza sobre el pecho del que seguía en orden hacia arriba. Y los pies, hallándose al extremo exterior del canapé, podían ser lavados por uno que pasase en derredor de la parte exterior del círculo.

Cristo estaba todavía a la mesa en la cual se había servido la cena pascual. Delante de él estaban los panes sin levadura que se usaban en ocasión de la Pascua. El vino de la Pascua, exento de toda fermentación, estaba sobre la mesa. Estos emblemas empleó Cristo para representar su propio sacrificio sin mácula. Nada que fuese corrompido por la fermentación, símbolo de pecado y muerte, podía representar al “Cordero sin mancha y sin contaminación.”1 Pedro 1:19.

“Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dió a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed, esto es mi cuerpo. Y tomando el vaso, y hechas gracias, les dió, diciendo: Bebed de él todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados. Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.”

El traidor Judas estaba presente en el servicio sacramental. Recibió de Jesús los emblemas de su cuerpo quebrantado y su sangre derramada. Oyó las palabras: “Haced esto en memoria de mí.” Y sentado allí en la misma presencia del Cordero de Dios, el traidor reflexionaba en sus sombríos propósitos y albergaba pensamientos de resentimiento y venganza.

Mientras les lavaba los pies, Cristo había dado pruebas convincentes de que conocía el carácter de Judas. “No estáis limpios todos,”Juan 13:11. había dicho. Estas palabras convencieron al falso

El Deseado de Todas las Gentes · Ellen G. White

Pasaje bíblico

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