Cristo Nuestra Esperanza

Plan Encuentro 4 Día 65

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Lectura bíblica

Job 4-8

Job 4

1 Entonces intervino Elifaz el temanita y dijo: 2 --Si alguien intentara hablarte, ¿te impacientarías? Pero, ¿quién podrá reprimir las palabras? 3 He aquí, tú instruías a muchos y afirmabas las manos debilitadas. 4 Tus palabras levantaban al que tropezaba; y fortalecías las rodillas que se doblaban. 5 Pero ahora te sucede a ti y te impacientas; ha llegado a ti, y te turbas. 6 ¿Acaso tu confianza no es tu devoción; y la integridad de tus caminos, tu esperanza? 7 Recuerda, por favor, ¿quién ha perecido por ser inocente? ¿Dónde han sido destruidos los rectos? 8 Como he visto, los que aran iniquidad y siembran sufrimiento cosechan lo mismo. 9 Perecen por el aliento de Dios, y por el soplo de su ira son consumidos. 10 El rugido del león, el gruñido del cachorro, y los dientes de los leoncillos son quebrantados. 11 El león perece por falta de presa, y los hijos de la leona se dispersan. 12 Un mensaje me ha sido traído en secreto, y mi oído ha percibido un susurro de ello: 13 En medio de los inquietantes pensamientos de las visiones nocturnas, cuando el sueño profundo cae sobre los hombres, 14 me sobrevinieron espanto y estremecimiento que aterraron todos mis huesos. 15 Entonces un fantasma pasó frente a mí, e hizo que se erizara el vello de mi cuerpo. 16 Se detuvo, pero yo no reconocí su semblante. Ante mis ojos había una imagen, y oí una voz apacible: 17 "¿Será el hombre más justo que Dios? ¿Será el varón más puro que su Hacedor? 18 Si Dios no se fía ni de sus siervos y aun en sus ángeles halla errores, 19 ¡cuánto más los que habitan en casas de barro, cuyos fundamentos están en el polvo, serán aplastados más pronto que la polilla! 20 De la mañana a la tarde son triturados; sin que nadie los considere, se pierden para siempre. 21 ¿Acaso no serán arrancadas las cuerdas de sus tiendas? En ellas mueren, pero sin sabiduría."

Job 5

1 ¡Clama, pues! ¿Habrá quien te responda? ¿A cuál de los santos acudirás? 2 Porque la angustia mata al necio, y el apasionamiento hace morir al simple. 3 Yo he visto al necio que echaba raíces y al instante maldije su morada. 4 Sus hijos están lejos de toda salvación; en la puerta de la ciudad serán aplastados, y no habrá quien los libre. 5 Lo que ellos cosechen lo comerá el hambriento, y aun de las espinas lo tomará. Y los sedientos absorberán sus riquezas. 6 Ciertamente la aflicción no sale del polvo, ni el sufrimiento brota de la tierra. 7 Pero el hombre nace para el sufrimiento, así como las chispas vuelan hacia arriba. 8 Pero yo, en cambio, apelaría a Dios y a la Divinidad confiaría mi causa. 9 Él hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas que no se pueden enumerar. 10 Él da la lluvia sobre la faz de la tierra y envía las aguas sobre la faz de los campos. 11 Él pone en alto a los humillados, y los enlutados logran gran liberación. 12 Él frustra los planes de los astutos, para que sus manos no logren su propósito. 13 Él atrapa a los sabios en sus argucias, y el designio de los sagaces es trastornado. 14 De día se encuentran con las tinieblas, y a mediodía andan a tientas como de noche. 15 Él libra al desolado de la boca de ellos, y al pobre de la mano del fuerte. 16 Así habrá esperanza para el necesitado, y la perversidad cerrará su boca. 17 ¡He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios disciplina! No menosprecies la corrección del Todopoderoso. 18 Porque él hace doler, pero también venda; él golpea, pero sus manos sanan. 19 En seis tribulaciones te librará; y en siete no te tocará el mal. 20 En el hambre te redimirá de la muerte; y en la guerra, del poder de la espada. 21 Serás escondido del azote de la lengua, y no temerás cuando venga la destrucción. 22 De la destrucción y del hambre te reirás, y no temerás las fieras de la tierra. 23 Pues aun con las piedras del campo tendrás alianza, y los animales del campo tendrán paz contigo. 24 Sabrás que tu tienda está en paz; revisarás tu morada, y nada echarás de menos. 25 Sabrás que tu descendencia es mucha, que tu prole es como la hierba de la tierra. 26 Irás a la tumba lleno de vigor, cual gavilla de trigo que se recoge a su tiempo. 27 Esto es lo que hemos investigado, y así es. Escúchalo tú y conócelo para tu bien.

Job 6

1 Entonces respondió Job y dijo: 2 --¡Oh, si pudieran pesar mi angustia, y pusiesen igualmente mi ruina en la balanza! 3 Ciertamente ahora pesarían más que la arena de los mares. Por eso mis palabras han sido apresuradas; 4 porque las flechas del Todopoderoso están en mí, y mi espíritu bebe su veneno. Me combaten los terrores de parte de Dios. 5 ¿Acaso rebuzna el asno montés junto a la hierba? ¿Acaso muge el buey junto a su forraje? 6 ¿Se comerá lo insípido sin sal? ¿Habrá gusto en la baba de la malva? 7 Mi alma rehúsa tocarlos, pero ellos están como mi repugnante comida. 8 ¡Quién hiciera que se cumpliese mi petición, y que Dios me concediese mi anhelo; 9 que Dios se dignara aplastarme; que soltara su mano y acabara conmigo! 10 Aun esto sería mi consuelo, y saltaría de gozo en medio de mi dolor sin tregua: el que no he negado las palabras del Santo. 11 ¿Qué fuerza tengo para esperar aún? ¿Qué meta tengo para alargar mi vida? 12 ¿Acaso mi fuerza es como la fuerza de las piedras? ¿Acaso mi cuerpo es de bronce? 13 Ciertamente no tengo ayuda en mí mismo, y los recursos han sido alejados de mí. 14 Un desesperado debe contar con la lealtad de su amigo, aunque abandone el temor del Todopoderoso. 15 Pero mis hermanos me han decepcionado como un torrente; han pasado como la corriente de los arroyos, 16 que son turbios por causa del deshielo, y en ellos desaparece la nieve. 17 En el tiempo del calor son silenciados, y al calentarse desaparecen de su lugar. 18 Las caravanas se apartan de su ruta; desaparecen en el vacío y perecen. 19 Las caravanas de Temán ponen su mira en ellos; en ellos esperan los viajeros de Saba. 20 Pero son confundidos por haber confiado; cuando llegan a ellos, quedan defraudados. 21 Ciertamente, ahora habéis llegado a ser así; habéis visto el horror y tenéis miedo. 22 ¿Acaso yo os he dicho: "Traedme algo", o: "De vuestros recursos ofreced algo en mi favor", 23 o: "Libradme de la mano del enemigo", o: "Rescatadme de la mano de los violentos"? 24 Enseñádmelo, y yo me callaré; hacedme entender en qué he errado. 25 ¡Cuán fuertes son las palabras de rectitud! Pero vosotros, ¿qué es lo que pretendéis reprender? 26 ¿Pensáis reprender las palabras y los dichos de un desesperado, como si fueran viento? 27 Vosotros seríais capaces de rifar a un huérfano y de especular sobre vuestro amigo. 28 Ahora pues, dignaos prestarme atención, pues ciertamente no mentiré ante vuestra cara. 29 Por favor, desistid, y que no haya iniquidad. Sí, desistid, pues está en juego mi reivindicación. 30 ¿Acaso hay iniquidad en mi lengua? ¿Acaso mi paladar no puede discernir las calamidades?

Job 7

1 ¿Acaso no es una milicia lo que tiene el hombre en la tierra? ¿No son sus días como los días de un asalariado? 2 Como el esclavo que anhela la sombra, o como el asalariado que espera su paga, 3 así he tenido que heredar meses de futilidad, y me han sido asignadas noches de sufrimiento. 4 Si estoy acostado, digo: "¿Cuándo me levantaré?" Y por la noche me colmo de inquietudes hasta el alba. 5 Mi carne se ha vestido de gusanos y de costras de tierra; mi piel resquebrajada se deshace. 6 Mis días son más veloces que la lanzadera del tejedor y se acaban sin que haya esperanza. 7 Acuérdate de que mi vida es un soplo; mis ojos no volverán a ver el bien. 8 El ojo del que me ve no me verá más. Tu ojo se fijará en mí, y yo ya no estaré. 9 Como la nube se deshace y se desvanece, así el que desciende al Seol no volverá a subir. 10 No volverá más a su casa, ni su lugar lo volverá a reconocer. 11 Por tanto, yo no refrenaré mi boca. Hablaré en la angustia de mi espíritu; me quejaré en la amargura de mi alma. 12 ¿Acaso soy yo el mar o el monstruo marino, para que me pongas bajo guardia? 13 Cuando digo: "Mi cama me consolará, mi lecho aliviará mis quejas", 14 entonces me aterras con sueños y me turbas con visiones. 15 Y así mi alma prefiere la asfixia y la muerte, antes que estos mis huesos. 16 ¡Me deshago! No he de vivir para siempre. ¡Déjame, pues mis días son vanidad! 17 ¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas y para que te preocupes de él; 18 para que lo visites cada mañana, y para que a cada instante lo pongas a prueba? 19 ¿Hasta cuándo no dejarás de observarme, ni me soltarás para que siquiera trague mi saliva? 20 Si he pecado, ¿qué daño te hago a ti, oh Vigilante de los hombres? ¿Por qué me pones como tu blanco, y que yo sea una carga para mí mismo? 21 ¿O por qué no perdonas mi rebelión y quitas mi iniquidad? Pues ahora yaceré en el polvo, y si con diligencia me buscas, ya no estaré.

Job 8

1 Entonces intervino Bildad el sujita y dijo: 2 --¿Hasta cuándo hablarás tales cosas, y las palabras de tu boca serán viento impetuoso? 3 ¿Acaso pervertirá Dios el derecho? ¿El Todopoderoso pervertirá la justicia? 4 Si tus hijos pecaron contra él, él los entregó en mano de su transgresión. 5 Si con diligencia buscaras a Dios e imploraras la gracia del Todopoderoso, 6 si fueras limpio y recto, ciertamente ahora él velaría por ti y te restauraría la morada que en justicia mereces. 7 Aunque tu comienzo haya sido insignificante, tu porvenir se engrandecerá en gran manera. 8 Pues indaga, por favor, en las generaciones del pasado; investiga lo que sus padres han descubierto. 9 Pues nosotros somos tan sólo de ayer y nada sabemos; nuestros días sobre la tierra son una sombra. 10 ¿No te enseñarán ellos y te hablarán, y de su corazón sacarán palabras? 11 ¿Crece el papiro donde no hay pantano? ¿Crece el junco sin agua? 12 Y estando aún en su tallo, sin ser cortado, se seca antes que toda hierba. 13 Así son las sendas de todos los que se olvidan de Dios, y la esperanza del impío perecerá. 14 El objeto de su confianza es como tul de verano y aquello en que confía es como tela de araña: 15 Si se apoya sobre su tela, no le sostendrá; si se agarra de ella, no le resistirá. 16 Así es él: Lleno de savia delante del sol, sus retoños sobresalen del huerto. 17 Sus raíces se entretejen sobre un montón de piedras, y vive entre los pedregales. 18 Si alguien intenta arrancarlo de su lugar, éste le niega diciendo: "¡Nunca te he visto!" 19 He aquí, así es el gozo de su camino, y otros brotarán del polvo. 20 He aquí, Dios no rechaza al íntegro ni sostiene la mano de los malhechores. 21 Aún llenará tu boca de risa, y tus labios con grito de júbilo. 22 Los que te aborrecen se vestirán de vergüenza, y la morada de los impíos desaparecerá.

Versión Reina Valera Actualizada

Pasaje bíblico

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