Cristo Nuestra Esperanza
Plan Encuentro 4 Día 5
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Lectura bíblica
1 Reyes 3, 4; 2 Crónicas 1
1 Reyes 3
1 Salomón emparentó con el faraón, rey de Egipto, porque tomó a la hija del faraón y la trajo a la Ciudad de David, mientras acababa de edificar su casa, la casa de Jehovah y los muros alrededor de Jerusalén. 2 Hasta entonces el pueblo ofrecía sacrificios en los lugares altos, porque en aquellos tiempos no había sido edificada una casa al nombre de Jehovah. 3 Salomón amaba a Jehovah y caminaba en los estatutos de su padre David; sólo que sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 4 Entonces el rey fue a Gabaón, que era el lugar alto principal, para ofrecer sacrificios allí. Salomón ofreció mil holocaustos sobre aquel altar. 5 En Gabaón Jehovah se apareció a Salomón en el sueño de la noche. Y le dijo Dios: --Pide lo que quieras que yo te dé. 6 Y Salomón respondió: --Tú has mostrado gran misericordia a tu siervo David, mi padre, porque él anduvo delante de ti con fidelidad, con justicia y con rectitud de corazón para contigo. Tú le has conservado esta gran misericordia y le has dado un hijo que se siente en su trono, como en este día. 7 Y ahora, oh Jehovah, Dios mío, tú has constituido a tu siervo rey en lugar de mi padre David, a pesar de que yo soy muy joven y no sé cómo salir ni entrar. 8 Tu siervo está en medio de tu pueblo al cual escogiste; un pueblo tan numeroso que por su multitud no se puede contar ni se puede numerar. 9 Da, pues, a tu siervo un corazón que sepa escuchar, para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo. Porque, ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande? 10 Pareció bien al Señor que Salomón pidiese esto. 11 Y Dios le dijo: --Porque has pedido esto, y no has pedido para ti muchos años, ni has pedido para ti riquezas, ni has pedido la vida de tus enemigos, sino que has pedido para ti discernimiento para administrar justicia, 12 he aquí que yo haré conforme a tus palabras. He aquí que yo te daré un corazón sabio y entendido, tal que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. 13 Y también te daré las cosas que no has pedido: riquezas y gloria tales que no haya nadie como tú entre los reyes en todos tus días. 14 Y si andas en mis caminos, guardando mis leyes y mis mandamientos, como anduvo tu padre David, yo prolongaré tus días. 15 Cuando Salomón despertó, he aquí que había sido un sueño. Entonces volvió a Jerusalén, se puso de pie delante del arca del pacto del Señor, ofreció holocaustos e hizo sacrificios de paz. También dio un banquete a todos sus servidores. 16 Por aquel entonces dos prostitutas vinieron al rey y se pusieron de pie delante de él. 17 Una de ellas dijo: --¡Ay, señor mío! Esta mujer y yo habitábamos en la misma casa. Yo di a luz mientras estaba en la casa con ella. 18 Y sucedió que tres días después de mi parto, esta mujer también dio a luz. Las dos estábamos juntas, y nadie de fuera estaba con nosotras en casa; sólo nosotras dos estábamos en casa. 19 Cierta noche murió el hijo de esta mujer, porque ella se recostó encima de él. 20 Entonces se levantó a medianoche, y estando yo, tu sierva, dormida, ella tomó a mi hijo de mi lado, y lo puso en su seno; y puso a su hijo muerto en mi seno. 21 Cuando me levanté por la mañana para dar de mamar a mi hijo, he aquí que estaba muerto. Pero lo observé bien por la mañana y he aquí que no era mi hijo, el que yo había dado a luz. 22 Entonces dijo la otra mujer: --¡No! Sino que mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvió a decir: --¡No! Sino que tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Así hablaban delante del rey. 23 Entonces el rey dijo: --Esta dice: "Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto"; y la otra dice: "¡No! Sino que tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive." 24 --Y el rey añadió--: ¡Traedme una espada! Trajeron la espada ante el rey, 25 y enseguida dijo el rey: --¡Partid al niño vivo en dos, y dad la mitad a la una y la otra mitad a la otra! 26 Entonces la mujer de quien era el hijo vivo habló al rey, porque sus entrañas se conmovieron por su hijo, y dijo: --¡Ay, señor mío! Dad a ésta el niño vivo; no lo matéis. Pero la otra dijo: --No será ni para mí ni para ti. Partidlo. 27 El rey respondió diciendo: --Dad a aquélla el hijo vivo. No lo matéis; ella es su madre. 28 Todo Israel se enteró de la sentencia que había dado el rey, y tuvieron temor al rey, porque vieron que en él había sabiduría de Dios para administrar justicia.
1 Reyes 4
1 El rey Salomón reinó sobre todo Israel. 2 Éstos fueron los oficiales que tenía: Azarías hijo de Sadoc era el sacerdote. 3 Elijoref y Ajías, hijos de Sisa, eran los escribas. Josafat hijo de Ajilud era el cronista. 4 Benaías hijo de Joyada estaba al mando del ejército. Sadoc y Abiatar eran los sacerdotes. 5 Azarías hijo de Natán estaba al mando de los gobernadores. Zabud hijo de Natán era sacerdote y amigo del rey. 6 Ajisar era el administrador del palacio. Y Adoniram hijo de Abda estaba a cargo del tributo laboral. 7 Salomón tenía doce gobernadores en todo Israel, los cuales abastecían al rey y a su casa. Cada uno de ellos estaba obligado a abastecerle durante un mes al año. 8 Éstos eran sus nombres: Ben-hur, en la región montañosa de Efraín. 9 Ben-decar, en Macaz, Saalbim, Bet-semes y Elon-bet-janán. 10 Ben-jésed, en Arubot. Éste también lo era en Soco y en toda la tierra de Hefer. 11 Ben-abinadab, en toda Nafot-dor. Éste tenía por mujer a Tafat hija de Salomón. 12 Baaná hijo de Ajilud, en Taanac y Meguido, y en todo Bet-seán, que está cerca de Zaretán, más abajo de Jezreel; y desde Bet-seán hasta Abel-mejola y hasta la otra parte de Jocmeam. 13 Ben-geber, en Ramot de Galaad. Éste también lo era en las aldeas de Jaír hijo de Manasés, las cuales estaban en Galaad. Tenía también la región de Argob, que estaba en Basán; sesenta grandes ciudades con muros y cerrojos de bronce. 14 Ajinadab hijo de Ido, en Majanaim. 15 Ajimaas, en Neftalí. Éste también tomó por mujer a Basemat hija de Salomón. 16 Baaná hijo de Husai, en Aser y en Alot. 17 Josafat hijo de Parúaj, en Isacar. 18 Simei hijo de Ela, en Benjamín. 19 Geber hijo de Uri, en la tierra de Galaad, en la tierra de Sejón rey de los amorreos, y de Og rey de Basán. Y había un solo gobernador en la tierra 20 de Judá. Israel era numeroso, como la arena que está junto al mar en multitud; y comían, bebían y se regocijaban. 21 Salomón gobernaba sobre todos los reinos, desde el Río hasta la tierra de los filisteos y hasta la frontera con Egipto. Traían tributo y servían a Salomón todos los días de su vida. 22 Las provisiones diarias de Salomón eran: 30 coros de harina refinada, 60 coros de harina corriente, 23 10 vacunos de engorde, 20 vacunos de pasto y 100 ovejas, sin contar los venados, las gacelas, los corzos y las aves engordadas. 24 Porque él dominaba en toda la región al oeste del Río, desde Tifsaj hasta Gaza, sobre todos los reyes del oeste del Río, y tuvo paz por todos los lados en derredor suyo. 25 Judá e Israel, desde Dan hasta Beerseba, vivían seguros todos los días de Salomón, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera. 26 Salomón tenía 4.000 establos para los caballos de sus carros, y 12.000 jinetes. 27 Los gobernadores proveían, cada uno durante un mes, al rey Salomón y a todos los que venían a la mesa del rey Salomón, haciendo que nada faltase. 28 También hacían llevar cebada y paja para los caballos y para los corceles al lugar donde él estaba, cada uno conforme a su cuota. 29 Dios dio a Salomón sabiduría, gran entendimiento y amplitud de corazón, como la arena que está a la orilla del mar. 30 La sabiduría de Salomón sobrepasaba la de todos los orientales y toda la sabiduría de los egipcios. 31 Él fue el más sabio de todos los hombres: más que Eitán el ezrajita y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Majol. Su nombre llegó a ser conocido en todas la naciones de alrededor. 32 Salomón compuso 3.000 proverbios y 1.005 poemas. 33 También disertó acerca de las plantas, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que crece en la pared. Asimismo, disertó acerca de los cuadrúpedos, las aves, los reptiles y los peces. 34 De todos los pueblos venían para escuchar la sabiduría de Salomón, de parte de todos los reyes de la tierra que habían oído de su sabiduría.
2 Crónicas 1
1 Salomón hijo de David se afianzó en su reino. Jehovah su Dios estaba con él y le engrandeció sobremanera. 2 Entonces Salomón habló a todo Israel: a los jefes de millares y de centenas, a los jueces y a todos los dirigentes de todo Israel, jefes de las casas paternas. 3 Salomón, y toda la congregación con él, fue al lugar alto que había en Gabaón; porque allí se encontraba el tabernáculo de reunión de Dios que Moisés, siervo de Jehovah, había hecho en el desierto. 4 (Aunque David había subido el arca de Dios desde Quiriat-jearim al lugar que le había preparado, porque le había erigido una tienda en Jerusalén.) 5 Y el altar de bronce que había hecho Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, estaba allí delante del tabernáculo de Jehovah. Y Salomón y la congregación fueron a consultarle. 6 Salomón fue allí, ante Jehovah, al altar de bronce que estaba en el tabernáculo de reunión, y ofreció sobre él 1.000 holocaustos. 7 Aquella noche Dios se apareció a Salomón y le dijo: --Pide lo que quieras que yo te dé. 8 Y Salomón respondió a Dios: --Tú has mostrado gran misericordia a mi padre David, y a mí me has constituido rey en su lugar. 9 Ahora, oh Jehovah Dios, sea confirmada tu palabra dada a mi padre David, porque tú me has constituido rey sobre un pueblo tan numeroso como el polvo de la tierra. 10 Ahora pues, dame sabiduría y conocimiento, para que yo pueda salir y entrar delante de este pueblo. Porque, ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande? 11 Entonces Dios dijo a Salomón: --Porque esto ha estado en tu corazón, y no has pedido riquezas, ni posesiones, ni gloria, ni la vida de los que te aborrecen, ni tampoco has pedido muchos años, sino que has pedido para ti sabiduría y conocimiento para gobernar a mi pueblo sobre el cual te he constituido rey, 12 te son dados sabiduría y conocimiento. Pero también te daré riquezas, posesiones y gloria tales como nunca sucedió con los reyes que fueron antes de ti, ni sucederá así después de ti. 13 Salomón volvió a Jerusalén desde el lugar alto que estaba en Gabaón, de delante del tabernáculo de reunión, y comenzó a reinar sobre Israel. 14 Salomón también acumuló carros y jinetes. Tenía 1.400 carros y 12.000 jinetes, que puso en las ciudades de los carros y en Jerusalén junto al rey. 15 El rey hizo que la plata y el oro fueran tan comunes en Jerusalén como las piedras, y que el cedro fuera tan abundante como los sicómoros que hay en la Sefela. 16 Los caballos de Salomón provenían de Egipto y de Coa. Los mercaderes del rey los adquirían en Coa al contado. 17 Cada carro que importaban de Egipto costaba 600 siclos de plata; y cada caballo, 150 siclos. Y así los exportaban por medio de ellos, a todos los reyes de los heteos y a los reyes de Siria.
Versión Reina Valera Actualizada