Cristo Nuestra Esperanza
Plan Encuentro 4 Día 169
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Lectura bíblica
Salmos 68, 78, 102
Salmos 68
1 (Al músico principal. Salmo de David. Cántico) Dios se levantará, y se dispersarán sus enemigos; huirán de su presencia los que le aborrecen. 2 Como se disipa el humo, así los disiparás. Como se derrite la cera ante el fuego, así perecerán los impíos delante de Dios. 3 Pero los justos se alegrarán; se gozarán delante de Dios y saltarán de alegría. 4 ¡Cantad a Dios! ¡Cantad salmos a su nombre! ¡Preparad camino al que cabalga sobre las nubes! Jehovah es su nombre. ¡Alegraos delante de él! 5 Padre de los huérfanos y juez de las viudas es Dios en su santa morada. 6 Es el Dios que hace habitar en familia a los solitarios y saca a los cautivos a prosperidad, pero los rebeldes habitan en sequedales. 7 Oh Dios, cuando saliste delante de tu pueblo, cuando marchaste por el desierto, (Selah) 8 la tierra tembló; también los cielos gotearon ante Dios. Aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel. 9 Abundante lluvia esparciste, oh Dios; a tu posesión exhausta reanimaste. 10 Tu rebaño ha habitado en ella. Por tu bondad, oh Dios, has provisto para el pobre. 11 El Señor da la palabra, y una gran hueste de mujeres anuncia la buena nueva: 12 "¡Huyen, huyen los reyes de los ejércitos!" Y en casa las mujeres reparten el botín. 13 Aunque os recostabais entre los rediles, las alas de la paloma se cubrieron de plata, y sus plumas con la amarillez del oro. 14 Cuando el Todopoderoso esparció allí a los reyes, el monte Salmón se cubrió de nieve. 15 ¡Monte de Dios es el monte de Basán! ¡Alto es el monte de Basán! 16 Oh montes de elevados picachos, ¿por qué miráis con hostilidad al monte que Dios ha deseado como morada? Ciertamente Jehovah habitará allí para siempre. 17 Los carros de Dios son miríadas de miríadas, y millares de millares. ¡Entre ellos el Señor viene del Sinaí al santuario! 18 Subiste a lo alto, tomaste cautivos. Tomaste tributos de los hombres, aun de los rebeldes, para que allí habitase Jehovah Dios. 19 ¡Bendito sea el Señor! Día tras día lleva nuestras cargas el Dios de nuestra salvación. (Selah) 20 Nuestro Dios es Dios de salvación; de Jehovah el Señor es el librar de la muerte. 21 Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos; la cabelluda coronilla del que camina en sus pecados. 22 El Señor dijo: "De Basán los haré volver; los haré volver de lo profundo del mar, 23 para que laves tus pies en sangre, y también la lengua de tus perros en la de tus enemigos. 24 ¡Ved las marchas triunfales de Dios, las marchas triunfales de mi Dios y Rey, en el santuario! 25 Los cantores van delante, los músicos detrás, y en medio van las jóvenes tocando tamboriles. 26 ¡Bendecid a Dios en la congregación! ¡Bendecid al Señor, vosotros de la estirpe de Israel! 27 Allí está Benjamín, el más joven, dirigiéndoles. Allí están los jefes de Judá con su multitud, los jefes de Zabulón y los jefes de Neftalí. 28 Tu Dios ha ordenado tu fuerza. ¡Confirma, oh Dios, lo que has hecho en nosotros! 29 Por causa de tu templo en Jerusalén, los reyes te traerán obsequios. 30 Reprende a la fiera del cañaveral, a la manada de toros con los becerros de los pueblos. Atropella a los que persiguen la plata. Dispersa a los pueblos que se complacen en las batallas. 31 Vendrán dignatarios de Egipto; Etiopía extenderá sus manos hacia Dios. 32 Reinos de la tierra, cantad a Dios; ¡cantad al Señor! (Selah) 33 Cantad al que cabalga en los cielos, los cielos milenarios; él emitirá su voz, su poderosa voz. 34 ¡Reconoced el poderío de Dios! Sobre Israel sea su magnificencia, y su poder en los cielos. 35 Temible eres, oh Dios, en tu santuario. El Dios de Israel es quien da poder y vigor a su pueblo. ¡Bendito sea Dios!
Salmos 78
1 (Masquil de Asaf) Escucha, oh pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca. 2 Abriré mi boca en parábolas; evocaré las cosas escondidas del pasado, 3 las cuales hemos oído y entendido, porque nos las contaron nuestros padres. 4 No las encubriremos a sus hijos. A la generación venidera contaremos las alabanzas de Jehovah, y de su poder y de las maravillas que hizo. 5 Él estableció su testimonio en Jacob y puso la ley en Israel. Mandó a nuestros padres que lo hicieran conocer a sus hijos, 6 para que lo supiese la generación venidera y sus hijos que nacieran, para que los que surgiesen lo contaran a sus hijos, 7 para que pusiesen en Dios su confianza y no se olvidaran de las obras de Dios, a fin de que guardasen sus mandamientos; 8 para que no fuesen como sus padres: una generación porfiada y rebelde, una generación que no dispuso su corazón, ni su espíritu fue fiel para con Dios. 9 Los hijos de Efraín, armados con excelentes arcos, volvieron las espaldas en el día de la batalla. 10 No guardaron el pacto de Dios y rehusaron andar en su ley. 11 Más bien, se olvidaron de sus obras, de las maravillas que les había mostrado. 12 Delante de sus padres Dios hizo maravillas en la tierra de Egipto, en los campos de Tanis. 13 Dividió el mar y los hizo pasar; hizo que las aguas se detuvieran como en un dique. 14 De día los condujo con una nube, toda la noche con resplandor de fuego. 15 Partió las peñas en el desierto, y les dio a beber del gran abismo. 16 Sacó corrientes de la peña e hizo descender aguas como ríos. 17 A pesar de esto, volvieron a pecar contra él; se rebelaron contra el Altísimo en el desierto. 18 Probaron a Dios en su corazón, pidiendo comida a su antojo. 19 Y hablaron contra Dios diciendo: "¿Podrá preparar una mesa en el desierto? 20 He aquí que golpeó la peña, y fluyeron aguas; y corrieron arroyos en torrentes. Pero, ¿podrá también dar pan? ¿Podrá proveer carne para su pueblo?" 21 Jehovah lo oyó y se indignó; fuego se encendió contra Jacob, y la ira descendió contra Israel. 22 Porque no creyeron a Dios, ni confiaron en su liberación, 23 a pesar de que mandó a las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos; 24 a pesar de que hizo llover sobre ellos maná para comer, y les dio trigo del cielo. 25 Pan de fuertes comió el hombre; les envió comida hasta saciarles. 26 Levantó en el cielo el viento del oriente, y trajo el viento del sur con su poder. 27 Así hizo llover sobre ellos carne como polvo, aves aladas como la arena del mar. 28 Las hizo caer en medio del campamento, alrededor de sus tiendas. 29 Comieron hasta hartarse; les dio satisfacción a su apetito. 30 Pero cuando no habían colmado su apetito, estando la comida aún en sus bocas, 31 descendió sobre ellos la ira de Dios, y mató a los más distinguidos de ellos; derribó a los escogidos de Israel. 32 Con todo, siguieron pecando y no dieron crédito a sus maravillas. 33 Por eso los consumió en la vanidad, y consumió sus años con pánico. 34 Cuando los hacía morir, entonces buscaban a Dios, y solícitos volvían a acercarse a él. 35 Se acordaron de que Dios es su Roca; de que el Dios Altísimo es su Redentor. 36 Pero le halagaban con la boca, y con su lengua le mentían. 37 Pues sus corazones no eran firmes para con él, ni eran fieles con su pacto. 38 Con todo, él perdonaba misericordioso la maldad y no los destruía. En muchas ocasiones apartó su ira y no despertó todo su enojo. 39 Se acordó de que ellos eran carne, un soplo que va y no vuelve. 40 ¡Cuántas veces lo amargaron en el desierto; lo entristecieron en la sequedad! 41 Volvían a probar a Dios, e irritaban al Santo de Israel. 42 No se acordaron de su mano en el día que los redimió del adversario, 43 cuando impuso en Egipto sus señales y sus maravillas en los campos de Tanis. 44 Convirtió en sangre sus canales; también sus corrientes, para que no bebiesen. 45 Envió contra ellos enjambres de moscas que los devoraban, y ranas que los infestaban. 46 También entregó sus productos a la oruga, y el fruto de sus labores a la langosta. 47 Sus viñas destruyó con granizo y sus higuerales con aluvión. 48 Entregó los animales al granizo, y sus ganados a los rayos. 49 Envió sobre ellos el furor de su ira, enojo, indignación y angustia, como delegación de mensajeros destructores. 50 Dio vía libre a su furor; no eximió sus almas de la muerte; sus vidas entregó a la epidemia. 51 Hirió a todos los primogénitos de Egipto, primicias del vigor de las tiendas de Cam. 52 Pero hizo que su pueblo partiera cual manada y los llevó por el desierto cual rebaño. 53 Los guió con seguridad, para que no tuvieran miedo; y el mar cubrió a sus enemigos. 54 Después los trajo al territorio de su santuario; a este monte que adquirió con su diestra. 55 Arrojó a las naciones de delante de ellos, les repartió a cordel la heredad, e hizo habitar en sus tiendas a las tribus de Israel. 56 Pero pusieron a prueba al Dios Altísimo y lo amargaron, y no guardaron sus testimonios. 57 Más bien, se volvieron atrás y se rebelaron como sus padres. Se desviaron como arco engañoso. 58 Lo airaron con sus lugares altos, y con sus imágenes le provocaron a celos. 59 Dios lo oyó y se encendió en ira; en gran manera rechazó a Israel. 60 Abandonó el tabernáculo de Silo, la tienda en que habitó entre los hombres. 61 Entregó su poderío a la cautividad; y su gloria, en manos del enemigo. 62 También entregó su pueblo a la espada; se airó contra su posesión. 63 El fuego devoró a sus jóvenes; sus vírgenes no fueron alabadas. 64 Sus sacerdotes cayeron a espada, y sus viudas no hicieron lamentación. 65 Entonces se despertó el Señor, a la manera del que duerme, como un guerrero que grita excitado por el vino. 66 E hirió a sus enemigos haciéndolos retroceder, y los puso como afrenta perpetua. 67 Desechó la tienda de José; no escogió a la tribu de Efraín. 68 Más bien, escogió a la tribu de Judá; el monte Sion, al cual amó. 69 Allí edificó su santuario como las alturas; como la tierra, a la cual cimentó para siempre. 70 Eligió a su siervo David; lo tomó de los rediles de las ovejas. 71 Lo trajo de detrás de las ovejas recién paridas, para que apacentase a su pueblo Jacob, a Israel su heredad. 72 Los apacentó con íntegro corazón; los pastoreó con la pericia de sus manos.
Salmos 102
1 (Oración de un afligido, cuando desmaya y derrama su lamento delante de Jehovah) Oh Jehovah, escucha mi oración, y llegue a ti mi clamor. 2 No escondas de mí tu rostro en el día de mi angustia; inclina a mí tu oído. En el día en que te invoque, apresúrate a responderme. 3 Porque mis días se han disipado como humo; mis huesos arden como un brasero. 4 Mi corazón ha sido herido y se ha secado como la hierba, por lo cual me olvidé de comer mi pan. 5 Por la voz de mi gemido, mis huesos se han pegado a mi carne. 6 Soy semejante al búho del desierto; soy como la lechuza de los sequedales. 7 Estoy insomne; soy como un pájaro solitario sobre el tejado. 8 Todo el día me afrentan mis enemigos; los que me escarnecen se han conjurado contra mí. 9 Por eso he comido ceniza como pan, y mi bebida mezclo con llanto, 10 a causa de tu enojo y de tu ira. Porque me levantaste y me arrojaste, 11 mis días son como la sombra que se va. Me he secado como la hierba. 12 Pero tú, oh Jehovah, permanecerás para siempre, y tu memoria de generación en generación. 13 Levántate, ten misericordia de Sion, porque ha llegado el tiempo de tener compasión de ella. 14 Tus siervos aman sus piedras, y de su polvo tienen compasión. 15 Entonces las naciones temerán el nombre de Jehovah, y todos los reyes de la tierra temerán tu gloria. 16 Por cuanto Jehovah habrá edificado a Sion, será visto en su gloria. 17 Habrá considerado la oración de los despojados, y no habrá desechado el ruego de ellos. 18 Sea escrito esto para la generación venidera, y un pueblo que será creado alabará a Jehovah. 19 Porque miró desde lo alto de su santuario, Jehovah miró desde los cielos a la tierra, 20 para oír el gemido de los presos, para librar a los sentenciados a muerte, 21 para contar en Sion del nombre de Jehovah, y de su alabanza en Jerusalén, 22 cuando los pueblos y reinos se congreguen en uno para servir a Jehovah. 23 Debilitó mi fuerza en el camino y acortó mis días. 24 Dije: "Dios mío, no me lleves en la mitad de mis días. ¡Tus años duran por generación y generación! 25 Tú fundaste la tierra en la antigüedad; los cielos son obra de tus manos. 26 Ellos perecerán, pero tú permanecerás. Todos ellos se envejecerán como un vestido; como a ropa los cambiarás, y pasarán. 27 Pero tú eres el mismo, y tus años no se acabarán. 28 Los hijos de tus siervos habitarán seguros, y su descendencia estará firme delante de ti."
Versión Reina Valera Actualizada