Cristo Nuestra Esperanza
Plan Encuentro 4 Día 166
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Lectura del libro
Profetas y Reyes, páginas 264-265
templo, y extendiéndola “delante de Jehová” (Vers. 14), oró con fe enérgica pidiendo ayuda al Cielo para que las naciones de la tierra supiesen que todavía vivía y reinaba el Dios de los hebreos. Estaba en juego el honor de Jehová; y él solo podía librarlos.
Ezequías intercedió: “Jehová Dios de Israel, que habitas entre los querubines, tú solo eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra. Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye las palabras de Sennacherib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente. Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han destruído las gentes y sus tierras; y que pusieron en el fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera o piedra, y así los destruyeron. Ahora pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos, te suplico, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que tú solo, Jehová, eres Dios.” Vers. 15-19.
“Oh Pastor de Israel, escucha:
Tú que pastoreas como a ovejas a José,
Que estás entre querubines, resplandece.
Despierta tu valentía delante de Ephraim,
y de Benjamín, y de Manasés,
Y ven a salvarnos.
Oh Dios, haznos tornar;
Y haz resplandecer tu rostro,
y seremos salvos.
“Jehová, Dios de los ejércitos,
¿Hasta cuándo humearás tú contra la oración de tu pueblo?
Dísteles a comer pan de lágrimas,
Y dísteles a beber lágrimas en gran abundancia.
Pusístenos por contienda a nuestros vecinos:
Y nuestros enemigos se burlan entre sí.
Oh Dios de los ejércitos, haznos tornar;
Y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
“Hiciste venir una vid de Egipto:
Echaste las gentes, y plantástela.
Limpiaste sitio delante de ella,
E hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.
Los montes fueron cubiertos de su sombra;
Y sus sarmientos como cedros de Dios.
Extendió sus vástagos hasta la mar,
Y hasta el río sus mugrones.
¿Por qué aportillaste sus vallados,
y la vendimian todos los que pasan por el camino?
Estropeóla el puerco montés,
Y pacióla la bestia del campo.
Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora:
Mira desde el cielo, y considera, y visita a esta viña,
Y la planta que plantó tu diestra,
Y el renuevo que para ti corroboraste...
“Vida nos darás, e invocaremos tu nombre.
Oh Jehová, Dios de los ejércitos, haznos tornar;
Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.” (Sal. 80.)
La súplica de Ezequías en favor de Judá y del honor de su Gobernante supremo, armonizaba con el propósito de Dios. Salomón, en la oración que elevó al dedicar el templo había rogado al Señor que sostuviese la causa “de su pueblo Israel, cada cosa en su tiempo; a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro.” 1 Reyes 8:59, 60. Y el Señor iba a manifestar especialmente su favor cuando, en tiempos de guerra o de opresión por algún ejército, los príncipes de Israel entrasen en la casa de oración para rogar que se los librase. 1 Reyes 8:33, 34.
No se dejó a Ezequías sin esperanza. Isaías le mandó palabra diciendo: “Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Lo que me rogaste acerca de Sennacherib rey de Asiria, he oído. Esta es la palabra que Jehová ha hablado contra él:
“Hate menospreciado, hate escarnecido la virgen hija de Sión; ha movido su cabeza detrás de ti la hija de Jerusalem.
“¿A quién has injuriado y a quién has blasfemado? ¿y contra quién has hablado alto, y has alzado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel. Por mano de tus mensajeros has proferido injuria contra el Señor, y has dicho: Con la multitud de mis carros he subido a las cumbres de los montes, a las
Profetas y Reyes · Ellen G. White