Cristo Nuestra Esperanza

Plan Encuentro 4 Día 152

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Lectura bíblica

Isaías 31, 32, 34; 2 Crónicas 29, 31

Isaías 31

1 ¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda! Buscan apoyo en los caballos; confían en los carros de guerra, por ser numerosos; y en los jinetes, por ser muy poderosos. Pero no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehovah. 2 No obstante, él también es sabio y traerá el desastre; no retirará sus palabras. Se levantará contra la casa de los malhechores y contra la ayuda de los que obran iniquidad. 3 Los egipcios son hombres, no dioses. Sus caballos son carne, no espíritu. De manera que cuando Jehovah extienda su mano, tropezará el que da la ayuda, y caerá el que la recibe. Todos ellos serán exterminados juntos. 4 Porque así me ha dicho Jehovah: "Como el león o el cachorro de león ruge sobre la presa, y cuando se reúne contra él un grupo completo de pastores, no temerá de sus voces ni se agachará ante el tumulto de ellos. Así descenderá Jehovah de los Ejércitos para luchar sobre el monte Sion y sobre su colina. 5 Como los pájaros que revolotean, así defenderá Jehovah de los Ejércitos a Jerusalén. La defenderá y la auxiliará, la preservará y la rescatará." 6 ¡Volved, oh hijos de Israel, a aquel contra quien os habéis rebelado de manera tan radical! 7 Porque en aquel día el hombre repudiará sus ídolos de plata y sus ídolos de oro que para vosotros han hecho vuestras manos pecadoras. 8 Entonces Asiria caerá a espada, pero no de hombre. Lo consumirá la espada, pero no de ser humano. Él huirá de la presencia de la espada, y sus jóvenes serán sometidos a trabajo forzado. 9 Su fortaleza se desvanecerá a causa del terror; y sus dirigentes tendrán pavor a causa de la bandera, dice Jehovah, quien tiene su fuego en Sion y su horno en Jerusalén.

Isaías 32

1 He aquí que un rey reinará según la justicia, y los magistrados gobernarán según el derecho. 2 Aquel hombre será como un escondedero contra el viento y como un refugio contra la tempestad. Será como corrientes de aguas en tierra de sequedad, como la sombra de un gran peñasco en una tierra sedienta. 3 Entonces no se cerrarán los ojos de los que ven, y los oídos de los que oyen estarán atentos. 4 El corazón de los imprudentes entenderá para comprender, y la lengua de los tartamudos hablará con fluidez y claridad. 5 El vil nunca más será llamado generoso; ni noble, el canalla. 6 Porque el vil habla vilezas; su corazón trama la iniquidad para practicar la impiedad y hablar perversidades contra Jehovah, a fin de dejar vacía al alma hambrienta y privar de bebida al sediento. 7 Pues el canalla tiene recursos de perversidad. Él hace planes para enredar a los afligidos con palabras engañosas, aun cuando el pobre hable con derecho. 8 Pero el generoso concebirá acciones generosas, y por las acciones generosas permanecerá. 9 Oh mujeres indolentes, levantaos; oíd mi voz. Oh hijas confiadas, escuchad mi palabra: 10 Dentro de poco más de un año os estremeceréis, oh confiadas; porque la vendimia fallará, y la cosecha no vendrá. 11 Temblad, oh indolentes; estremeceos, oh confiadas. Despojaos, desnudaos; ceñid con cilicio vuestras caderas. 12 Golpeaos el pecho por los campos agradables, por la vid fecunda. 13 Sobre la tierra de mi pueblo brotarán espinos y cardos, sobre las casas donde hay regocijo en la ciudad alegre. 14 Porque el palacio ha quedado abandonado, y ha cesado el bullicio de la ciudad. La colina y la torre del centinela se han convertido en lugares arrasados para siempre, lugares de retozo para los asnos monteses y prados para los rebaños. 15 Cuando sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se transforme en un campo fértil, y el campo fértil sea considerado bosque, 16 entonces habitará el derecho en el desierto, y la justicia se establecerá en el campo fértil. 17 El efecto de la justicia será paz; el resultado de la justicia será tranquilidad y seguridad para siempre. 18 Mi pueblo habitará en una morada de paz, en habitaciones seguras y en frescos lugares de reposo. 19 Aunque el bosque caiga por completo, y la ciudad sea totalmente abatida, 20 dichosos vosotros los que sembráis junto a todas las aguas, los que metéis en los campos los cascos del buey y del asno.

Isaías 34

1 ¡Acercaos, oh naciones, para oír; escuchad, oh pueblos! Oiga la tierra y su plenitud, el mundo y todo lo que produce. 2 Porque Jehovah tiene furor contra todas las naciones, e ira contra todo el ejército de ellas. Él las destruirá por completo; las entregará a la matanza. 3 Sus muertos serán arrojados, y de sus cadáveres se levantará el hedor. Los montes se disolverán con la sangre de ellos. 4 Todo el ejército de los cielos se corromperá, y los cielos se plegarán como un rollo de pergamino. Todo su ejército caerá como caen las hojas de la parra, o como caen los frutos secos de la higuera. 5 "Porque en los cielos aparecerá mi espada. He aquí que descenderá sobre Edom; para juicio, sobre el pueblo de mi anatema." 6 Llena está de sangre la espada de Jehovah; está engrasada con el sebo, con la sangre de corderos y de machos cabríos, y con el sebo de los riñones de carneros. Porque Jehovah tiene sacrificios en Bosra, y una gran matanza en la tierra de Edom. 7 Junto con ellos caerán los toros salvajes, y los novillos junto con los toros. Su tierra se saciará de sangre, y su suelo se saturará con el sebo. 8 Porque es día de venganza de Jehovah, año de retribución por la causa de Sion. 9 Sus arroyos se convertirán en brea, y su polvo en azufre. Su tierra llegará a ser brea ardiente. 10 No se apagará ni de noche ni de día; perpetuamente subirá su humo. De generación en generación quedará en ruinas; nunca jamás pasará nadie por ella. 11 La poseerán el búho y el erizo; la lechuza y el cuervo habitarán en ella. Sobre ella se extenderán el cordel del caos y la plomada del vacío. 12 Sus nobles no tendrán nada allí que pueda llamarse reino, y todos sus gobernantes serán como nada. 13 Sobre sus palacios crecerán espinos; y sobre sus fortalezas, ortigas y cardos. Serán guarida de chacales y campo de avestruces. 14 Las fieras del desierto se encontrarán con las hienas. El chivo salvaje gritará a su compañero. La lechuza también hallará allí sosiego, y hallará reposo para sí. 15 Allí anidará y ovará el búho; empollará y los cubrirá bajo su sombra. También se reunirán allí los buitres, cada cual con su pareja. 16 Buscad en el libro de Jehovah y leed: "Ninguno de éstos faltará; no faltará ninguno con su respectiva pareja. Porque la boca de Jehovah lo ha mandado, y su mismo Espíritu los reunirá. 17 Él realizó el sorteo para ellos, y su mano les repartió a cordel. Para siempre la tendrán como heredad, y habitarán allí de generación en generación."

2 Crónicas 29

1 Ezequías comenzó a reinar cuando tenía 25 años, y reinó 29 años en Jerusalén. El nombre de su madre era Abía hija de Zacarías. 2 Él hizo lo recto ante los ojos de Jehovah, conforme a todas las cosas que había hecho su padre David. 3 En el mes primero del primer año de su reinado, abrió las puertas de la casa de Jehovah y las reparó. 4 Hizo venir a los sacerdotes y a los levitas, los reunió en la plaza oriental 5 y les dijo: --Oídme, oh levitas: Purificaos ahora, y purificad luego la casa de Jehovah, Dios de vuestros padres, sacando del santuario la inmundicia. 6 Porque nuestros padres han sido infieles y han hecho lo malo ante los ojos de Jehovah, nuestro Dios. Ellos le han abandonado, han apartado sus rostros del tabernáculo de Jehovah, y le han vuelto las espaldas. 7 Incluso han cerrado las puertas del pórtico y han apagado las lámparas. No han quemado incienso ni han ofrecido holocaustos en el santuario al Dios de Israel. 8 Por eso la ira de Jehovah ha venido sobre Judá y Jerusalén, y los ha entregado a turbación, horror y escarnio, como lo veis con vuestros propios ojos. 9 He aquí que por esto nuestros padres han caído a espada, y nuestros hijos, nuestras hijas y nuestras mujeres están cautivos. 10 Ahora pues, yo he decidido hacer un pacto con Jehovah Dios de Israel, para que aparte de nosotros el furor de su ira. 11 Ahora pues, hijos míos, no seáis negligentes, porque Jehovah os ha escogido a fin de que estéis delante de él y le sirváis, para que seáis sus servidores y le queméis incienso." 12 Entonces se levantaron los levitas Majat hijo de Amasai y Joel hijo de Azarías, de los hijos de Cohat; Quis hijo de Abdi y Azarías hijo de Jehalelel, de los hijos de Merari; Jóaj hijo de Zima y Edén hijo de Jóaj, de los hijos de Gersón; 13 Simri y Jeiel, de los hijos de Elizafán; Zacarías y Matanías, de los hijos de Asaf; 14 Yejiel y Simi, de los hijos de Hemán: Semaías y Uziel, de los hijos de Jedutún. 15 Éstos reunieron a sus hermanos, se purificaron y entraron para limpiar la casa de Jehovah, conforme al mandato del rey, basado en la palabra de Jehovah. 16 Los sacerdotes entraron en la parte interior de la casa de Jehovah para limpiarla. Sacaron al atrio de la casa de Jehovah toda la inmundicia que hallaron en el templo de Jehovah, y los levitas la tomaron para sacarla fuera, al arroyo de Quedrón. 17 Comenzaron a purificarlo el primero del mes primero. El octavo día del mismo mes entraron en el pórtico de Jehovah y purificaron la casa de Jehovah en ocho días. Y acabaron el día 16 del mes primero. 18 Luego pasaron adentro, ante el rey Ezequías, y le dijeron: --Ya hemos limpiado toda la casa de Jehovah, el altar del holocausto y todos sus utensilios; igualmente, la mesa de la presentación y todos sus utensilios. 19 Asimismo, hemos preparado y consagrado todos los utensilios que en su infidelidad había puesto de lado el rey Acaz mientras reinaba. He aquí, ellos están delante del altar de Jehovah. 20 El rey Ezequías se levantó muy de mañana, reunió a los dirigentes de la ciudad y subió a la casa de Jehovah. 21 Llevaron siete toros, siete carneros, siete corderos y siete machos cabríos para hacer un sacrificio por el pecado a favor del reino, del santuario y de Judá. Y mandó a los sacerdotes hijos de Aarón que los ofreciesen como holocausto sobre el altar de Jehovah. 22 Entonces mataron los toros, y los sacerdotes tomaron la sangre y la esparcieron sobre el altar. Mataron luego los carneros y esparcieron la sangre sobre el altar. Asimismo, mataron los corderos y esparcieron la sangre sobre el altar. 23 Después hicieron acercar ante el rey y la multitud los machos cabríos de la ofrenda por el pecado, y pusieron sus manos sobre ellos. 24 Entonces los sacerdotes los degollaron y con su sangre hicieron un sacrificio por el pecado en el altar, para hacer expiación por todo Israel. Porque el rey había ordenado el holocausto y el sacrificio por el pecado, por todo Israel. 25 También puso a los levitas en la casa de Jehovah, con címbalos, liras y arpas, conforme al mandato de David, de Gad, vidente del rey, y del profeta Natán; porque éste fue el mandamiento de Jehovah por medio de sus profetas. 26 Así que los levitas estuvieron de pie con los instrumentos de David, y los sacerdotes con las trompetas. 27 Entonces Ezequías mandó que se ofreciera el holocausto sobre el altar. Y cuando el holocausto empezó a ser ofrecido, comenzó el canto a Jehovah con las trompetas y los instrumentos de David, rey de Israel. 28 Toda la congregación adoraba mientras resonaba el canto y sonaban las trompetas, todo hasta acabarse el holocausto. 29 Cuando acabaron de ofrecer el holocausto, el rey y todos los que estaban con él se arrodillaron y adoraron. 30 Entonces el rey Ezequías y los dirigentes mandaron a los levitas que alabasen a Jehovah con las palabras de David y del vidente Asaf. Y ellos alabaron con grande gozo, y se inclinaron y adoraron. 31 Luego Ezequías tomó la palabra y dijo: --Ahora vosotros os habéis consagrado a Jehovah. Acercaos y presentad sacrificios y ofrendas de acción de gracias en la casa de Jehovah. Entonces la multitud presentó sacrificios y ofrendas de acción de gracias, y todos los de corazón generoso ofrecieron holocaustos. 32 El número de los holocaustos que trajo la asamblea fue de 70 toros, 100 carneros y 200 corderos; todos éstos fueron para el holocausto a Jehovah. 33 Las ofrendas consagradas fueron de 600 toros y 3.000 ovejas. 34 Sin embargo, los sacerdotes eran pocos y no bastaban para desollar todos los holocaustos, de modo que sus hermanos los levitas les ayudaron, hasta que acabaron la obra y hasta que los sacerdotes se purificaron. Porque los levitas habían sido más concienzudos que los sacerdotes en purificarse. 35 Así, pues, hubo una gran cantidad de holocaustos, con los sebos de los sacrificios de paz y con las libaciones de cada holocausto. Así quedó restablecido el servicio de la casa de Jehovah. 36 Ezequías y todo el pueblo se alegraron por lo que Dios había realizado a favor del pueblo, porque la cosa se había hecho con rapidez.

2 Crónicas 31

1 Cuando se acabó todo esto, todos los de Israel que habían estado presentes fueron por las ciudades de Judá; rompieron las piedras rituales, cortaron los árboles rituales de Asera y derribaron los lugares altos y los altares en todo Judá y Benjamín, y también en Efraín y Manasés, hasta acabar con ellos. Después todos los hijos de Israel regresaron a sus ciudades, cada uno a su posesión. 2 Ezequías constituyó los grupos de los sacerdotes y de los levitas, conforme a sus grupos, y cada uno según su oficio (tanto los sacerdotes como los levitas), para los holocaustos y los sacrificios de paz; a fin de que sirviesen, diesen gracias y alabasen en las puertas de la morada de Jehovah. 3 El rey contribuyó con una parte de su patrimonio para los holocaustos: para los holocaustos de la mañana y de la tarde, y para los holocaustos de los sábados, de las lunas nuevas y de las fiestas solemnes, como está escrito en la ley de Jehovah. 4 También mandó al pueblo que habitaba en Jerusalén que diesen a los sacerdotes y a los levitas la porción que les correspondía, para que se mantuviesen dedicados a la ley de Jehovah. 5 Cuando fue divulgada esta orden, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino nuevo, aceite, miel y de todos los frutos de la tierra. Asimismo, trajeron en abundancia los diezmos de todas las cosas. 6 También los hijos de Israel y de Judá que habitaban en las ciudades de Judá trajeron los diezmos de las vacas y de las ovejas, y los diezmos de las cosas consagradas a Jehovah su Dios, y lo acumularon en montones. 7 Comenzaron a hacer aquellos montones en el mes tercero, y acabaron en el mes séptimo. 8 Ezequías y los magistrados fueron a ver los montones, y bendijeron a Jehovah y a su pueblo Israel. 9 Ezequías preguntó a los sacerdotes y a los levitas acerca de los montones. 10 Y Azarías, sumo sacerdote de la casa de Sadoc, le respondió: "Desde que comenzaron a traer la ofrenda a la casa de Jehovah, hemos comido y nos hemos saciado, y ha sobrado mucho. Porque Jehovah ha bendecido a su pueblo, y ha sobrado esta gran cantidad." 11 Entonces Ezequías mandó que preparasen unas cámaras en la casa de Jehovah. Las prepararon 12 y pusieron fielmente en ellas las ofrendas, los diezmos y las cosas consagradas. A cargo de ello estaban el oficial Conanías, levita, y su hermano Simei, segundo en rango. 13 Yejiel, Azazías, Najat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquías, Majat y Benaías eran supervisores bajo el mando de Conanías y de su hermano Simei, por disposición del rey Ezequías y de Azarías, director de la casa de Dios. 14 El levita Coré hijo de Imna, guardia de la puerta oriental, estaba encargado de las ofrendas voluntarias hechas a Dios, de la distribución de las contribuciones a Jehovah y de las cosas más sagradas. 15 Bajo su mando estaban Edén, Miniamín, Jesúa, Semaías, Amarías y Secanías en las ciudades de los sacerdotes encargados de distribuir con fidelidad a sus hermanos sus porciones, conforme a sus grupos, desde el mayor hasta el menor; 16 a los varones, de acuerdo con sus genealogías, de tres años para arriba, todos los que entraban en la casa de Jehovah, para realizar su tarea diaria, según su servicio, en sus deberes y de acuerdo con sus grupos. 17 Lo mismo a los sacerdotes inscritos en las genealogías, según sus casas paternas, y a los levitas de 20 años para arriba, conforme a sus deberes y a sus grupos. 18 Ellos estaban inscritos en el registro con todos sus bebés, sus mujeres, sus hijos e hijas, de toda la asamblea, porque con fidelidad se consagraban a las cosas sagradas. 19 Además, para los hijos de Aarón, los sacerdotes, que estaban en los campos alrededor de sus ciudades, había hombres designados por nombre en cada una de las ciudades, para que dieran porciones a cada varón entre los sacerdotes y a todos los levitas registrados en las genealogías. 20 De esta manera hizo Ezequías en todo Judá. Él hizo lo bueno, lo recto y lo verdadero delante de Jehovah su Dios. 21 Él buscó a su Dios en toda obra que emprendió en el servicio de la casa de Dios y en la ley y los mandamientos. Lo hizo de todo corazón y fue prosperado.

Versión Reina Valera Actualizada

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