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Lectura del libro

Profetas y Reyes, páginas 213-214

Gilgal será llevada en cautiverio, y Beth-el será deshecha.”

“Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos será con vosotros, como decís. Aborreced el mal, y amad el bien, y poned juicio en la puerta: quizá Jehová, Dios de los ejércitos, tendrá piedad del remanente de José.” Amós 5:4, 5, 14, 15.

Un número desproporcionado de los que oyeron estas invitaciones se negaron a valerse de ellas. La palabra de los mensajeros de Dios contrariaba de tal manera los malos deseos de los impenitentes, que el sacerdote idólatra de Betel mandó este aviso al gobernante de Israel: “Amós se ha conjurado contra ti en medio de la casa de Israel: la tierra no puede sufrir todas sus palabras.” Amós 7:10.

Mediante Oseas el Señor declaró: “Estando yo curando a Israel, descubrióse la iniquidad de Ephraim, y las maldades de Samaria.” “Y la soberbia de Israel testificará contra él en su cara: y no se tornaron a Jehová su Dios, ni lo buscaron con todo esto.” Oseas 7:1, 10.

De generación en generación, el Señor tuvo paciencia con sus hijos extraviados; y aun entonces, frente a una rebelión desafiante, anhelaba revelarse a ellos, dispuesto a salvarlos. Exclamó: “¿Qué haré a ti, Ephraim? ¿Qué haré a ti, oh Judá? La piedad vuestra es como la nube de la mañana, y como el rocío que de madrugada viene.” Oseas 6:4.

Los males que se habían extendido por la tierra habían llegado a ser incurables; y se pronunció esta espantosa sentencia sobre Israel: “Ephraim es dado a ídolos; déjalo.” “Vinieron los días de la visitación, vinieron los días de la paga; conocerálo Israel.” Oseas 4:17; 9:7.

Las diez tribus de Israel iban a cosechar los frutos de la apostasía que había cobrado forma con la instalación de altares extraños en Betel y en Dan. El mensaje que Dios le dirigió fué: “Tu becerro, oh Samaria, te hizo alejar; encendióse mi enojo contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar inocencia. Porque de Israel es, y artífice lo hizo; que no es Dios: por lo que en

pedazos será deshecho el becerro de Samaria.” “Por las becerras de Beth-aven serán atemorizados los moradores de Samaria: porque su pueblo lamentará a causa del becerro, y sus sacerdotes que en él se regocijaban... Y aun será él llevado a Asiria en presente al rey Jared [Senaquerib].” Oseas 8:5, 6; 10:5, 6.

“He aquí los ojos del Señor Jehová están contra el reino pecador, y yo lo asolaré de la haz de la tierra: mas no destruiré del todo la casa de Jacob, dice Jehová. Porque he aquí yo mandaré, y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las gentes, como se zarandea el grano en un harnero, y no cae un granito en la tierra. A cuchillo morirán todos los pecadores de mi pueblo, que dicen: No se acercará, ni nos alcanzará el mal.”

“Las casas de marfil perecerán; y muchas casas serán arruinadas, dice Jehová.” “El Señor Jehová de los ejércitos es el que toca la tierra, y se derretirá, y llorarán todos los que en ella moran.” “Tus hijos y tus hijas caerán a cuchillo, y tu tierra será partida por suertes; y tú morirás en tierra inmunda, e Israel será traspasado de su tierra.” “Porque te he de hacer esto, aparéjate para venir al encuentro a tu Dios, oh Israel.” Amós 9:8-10; 3:15; 9:5; 7:17; 4:12.

Los castigos predichos quedaron suspendidos por un tiempo, y durante el largo reinado de Jeroboam II los ejércitos de Israel obtuvieron señaladas victorias; pero ese tiempo de prosperidad aparente no cambió el corazón de los impenitentes, así que fué finalmente decretado: “Jeroboam morirá a cuchillo, e Israel pasará de su tierra en cautiverio.” Amós 7:11.

Tanto habían progresado en la impenitencia el rey y el pueblo que la intrepidez de esa declaración no tuvo efecto en ellos. Amasías, uno de los que acaudillaban a los sacerdotes idólatras de Betel, agitado por las claras palabras pronunciadas por el profeta contra la nación y su rey, dijo a Amós: “Vidente, vete, y huye a tierra de Judá, y come allá tu pan, y profetiza

Profetas y Reyes · Ellen G. White

Pasaje bíblico

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