Cristo Nuestra Redención

Plan Encuentro 3 Día 357

Día 357 ▾
Aa
Tamaño Letra Tema

Lectura del libro

Patriarcas y Profetas, páginas 736-738

-- Blank Page --

Capítulo 73—Los últimos años de David

Este capítulo está basado en 2 Samuel 24; 1 Reyes 1; 1 Crónicas 21; 28 y 29.

La derrota de Absalón no trajo inmediatamente la paz al reino. Era tan grande la parte de la nación que se había unido a la rebelión, que David no quiso volver a la capital ni reasumir su autoridad sin que las tribus lo invitaran a hacerlo. En la confusión que siguió a la derrota de Absalón, no se tomaron medidas inmediatas y decididas para llamar al rey, y cuando al fin la tribu de Judá inició el plan de hacer volver a David, se despertaron los celos de las otras tribus, y como consecuencia se desató una contrarrevolución. Pero esta fue de inmediato sofocada, y la paz volvió a reinar en Israel.

La historia de David ofrece uno de los más impresionantes testimonios que jamás se hayan dado con respecto a los peligros con que amenazan al alma el poder, la riqueza y los honores, las cosas que más ansiosamente codician los hombres. Son pocos los que alguna vez han pasado por una experiencia mejor adaptada para prepararlos a fin de soportar una prueba semejante. La juventud de David como pastor, con sus lecciones de humildad, de trabajo paciente y de cuidado tierno por los

rebaños, la comunión con la naturaleza en la soledad de las colinas, que desarrolló su genio para la música y para la poesía, y dirigió sus pensamientos hacia su Creador; la prolongada disciplina de su vida en el desierto, que le hacían manifestar valor, fortaleza, paciencia y fe en Dios, habían sido cosas de las que el Señor se valió en su preparación para ocupar el trono de Israel. David había tenido preciosas indicaciones del amor de Dios y había sido abundantemente dotado de su Espíritu; en la historia de Saúl había visto cuán absolutamente inútil es la sabiduría meramente humana. No obstante, el éxito y los honores mundanos habían debilitado tanto el carácter de David que repetidamente fue vencido por el tentador.

Las relaciones con los pueblos paganos provocaron un deseo de seguir las costumbres nacionales de estos, y encendieron una ambición de grandeza terrenal. Como pueblo de Jehová, Israel había de recibir honores; pero a medida que aumentaron su orgullo y confianza en sí mismos, los israelitas no se conformaron con esa preeminencia. Se preocupaban más por su posición entre las otras naciones. Este espíritu no podía menos que atraer tentaciones.

Con el objeto de extender sus conquistas entre las naciones extranjeras, David decidió aumentar su ejército y requerir servicio militar de todos los que tengan edad apropiada. Para llevar a cabo este proyecto, fue necesario hacer un censo de la población. El orgullo y la ambición motivaron esta acción del rey. El censo del pueblo revelaría el contraste que había entre la debilidad del reino cuando David ascendió al trono y su fortaleza y prosperidad bajo su gobierno. Esto tendería aun más a fomentar la ya excesiva confianza en sí que sentían tanto el rey como el pueblo. Las Escrituras dicen: “Se levantó Satanás contra Israel e incitó a David a que hiciera censo del pueblo”. Véase 1 Crónicas 21. La prosperidad de Israel bajo el gobierno de David se debía más a la bendición de Dios que a la capacidad de su rey o a la fortaleza de su ejército. Pero el aumento de las fuerzas militares del reino daría a las naciones vecinas la impresión de que Israel confiaba en sus ejércitos, y no en el poder de Jehová.

Aunque el pueblo de Israel sentía orgullo de su grandeza nacional, no vio con buenos ojos el proyecto de David de extender tanto el servicio militar. La leva propuesta causó mucho descontento; en consecuencia se creyó necesario emplear los oficiales militares en lugar de los sacerdotes y magistrados que anteriormente habían tomado el censo. El objeto de esta empresa era directamente contrario

Patriarcas y Profetas · Ellen G. White

Pasaje bíblico

Abrir en su propia página