Cristo Nuestra Redención
Plan Encuentro 3 Día 310
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Lectura bíblica
1 Samuel 23, 24; 25:1-10
1 Samuel 23
1 Dieron aviso a David diciendo: "He aquí que los filisteos combaten contra Queila y saquean las eras." 2 Entonces David consultó a Jehovah diciendo: --¿Iré a atacar a esos filisteos? Y Jehovah respondió a David: --Ve, ataca a los filisteos y libra a Queila. 3 Pero los hombres de David le dijeron: --He aquí que nosotros tenemos miedo aquí en Judá; ¡cuánto más si vamos a Queila contra las tropas de los filisteos! 4 David volvió a consultar a Jehovah, y Jehovah le respondió y dijo: --Levántate, desciende a Queila, porque yo entregaré en tu mano a los filisteos. 5 David partió con sus hombres a Queila, combatió contra los filisteos, se llevó sus ganados y les ocasionó una gran derrota. Así libró David a los habitantes de Queila. 6 Aconteció que cuando Abiatar hijo de Ajimelec huyó a donde estaba David, a Queila, llevó consigo el efod. 7 Y cuando le fue dicho a Saúl que David había ido a Queila, Saúl pensó: "Dios lo ha entregado en mi mano, pues él se ha encerrado a sí mismo al entrar en una ciudad con puertas y cerrojos." 8 Entonces Saúl convocó a todo el pueblo para la batalla, para descender a Queila y sitiar a David y a sus hombres. 9 Pero entendiendo David que Saúl planeaba el mal contra él, dijo al sacerdote Abiatar: --Trae el efod. 10 Entonces David dijo: --Oh Jehovah Dios de Israel: Tu siervo tiene entendido que Saúl trata de venir a Queila para destruir la ciudad por causa mía. 11 ¿Me entregarán los señores de Queila en su mano? ¿Descenderá Saúl, como tu siervo ha oído? Oh Jehovah Dios de Israel, revélalo, por favor, a tu siervo. Y Jehovah respondió: --Sí, descenderá. 12 Luego preguntó David: --¿Me entregarán los señores de Queila, a mí y a mis hombres, en mano de Saúl? Y Jehovah respondió: --Sí, te entregarán. 13 Entonces David se levantó con sus hombres, que eran unos 600, salieron de Queila y deambularon sin rumbo fijo. Y llegó a Saúl la noticia de que David se había escapado de Queila, por lo cual desistió de salir. 14 David se quedó en el desierto, en los lugares de difícil acceso; se quedó en las montañas del desierto de Zif. Saúl lo buscaba todos los días, pero Dios no lo entregó en su mano. 15 Y David, al ver que Saúl había salido en asecho de su vida, se quedó en Hores, en el desierto de Zif. 16 Entonces Jonatán hijo de Saúl se levantó y fue a David en Hores, y le fortaleció en Dios. 17 Le dijo: --No temas, porque la mano de mi padre Saúl no te encontrará. Tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti. Aun Saúl mi padre lo sabe. 18 Ambos hicieron un pacto ante Jehovah. Después David se quedó en Hores, y Jonatán se volvió a su casa. 19 Los de Zif subieron a decir a Saúl, en Gabaa: --¿No está David escondido entre nosotros, en los lugares de difícil acceso de Hores, en la colina de Haquila, que está al sur de Jesimón? 20 Ahora, oh rey, desciende pronto, conforme a todo el deseo de tu alma, y nosotros lo entregaremos en mano del rey. 21 Y Saúl dijo: --Jehovah os bendiga, porque habéis tenido compasión de mí. 22 Por favor, id y aseguraos bien. Averiguad y ved el lugar por donde anda y quién lo ha visto allí, porque me han dicho que él es sumamente astuto. 23 Mirad y reconoced todos los escondrijos en donde se oculta. Luego volved a mí con información exacta, y yo iré con vosotros. Si él está en la zona, yo le buscaré entre todos los millares de Judá. 24 Ellos se levantaron y se fueron a Zif, antes que Saúl. Pero David y sus hombres ya estaban en el desierto de Maón, en el Arabá, al sur de Jesimón. 25 Saúl partió con sus hombres para buscar a David. Pero avisaron a David, quien bajó de la peña y permaneció en el desierto de Maón. Cuando Saúl lo oyó, persiguió a David en el desierto de Maón. 26 Saúl iba por un lado del monte, y David con sus hombres iba por el otro lado del monte. David se daba prisa para escapar de Saúl, porque Saúl y sus hombres estaban rodeando a David y a sus hombres, a fin de capturarlos. 27 Entonces llegó a Saúl un mensajero, diciendo: --Date prisa y ven, porque los filisteos han hecho una incursión en el territorio. 28 Por tanto, Saúl desistió de perseguir a David y partió contra los filisteos. Por esta razón pusieron por nombre a aquel lugar Sela-hamajlecot. 29 De allí David subió y habitó en los lugares de difícil acceso de En-guedi.
1 Samuel 24
1 Sucedió que cuando Saúl volvió de atacar a los filisteos, le avisaron diciendo: "He aquí que David está en el desierto de En-guedi." 2 Entonces Saúl tomó a 3.000 hombres escogidos de todo Israel y fue en busca de David y de sus hombres, por las cumbres de los peñascos de las cabras monteses. 3 En el camino, Saúl llegó a un redil de ovejas donde había una cueva, y entró allí para hacer sus necesidades. David y sus hombres estaban sentados en la parte más recóndita de la cueva. 4 Y sus hombres dijeron a David: --Éste es el día del cual te dijo Jehovah: "He aquí, yo entregaré a tu enemigo en tu mano, y harás con él lo que te parezca bien." Entonces David se levantó y cortó el borde del manto de Saúl, sin ser notado. 5 Sucedió después de esto que el corazón de David le golpeaba, por haber cortado el borde del manto de Saúl. 6 Y David dijo a sus hombres: --Jehovah me libre de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehovah: que yo extienda mi mano contra él, porque él es el ungido de Jehovah. 7 Entonces David reprimió a sus hombres con palabras y no les permitió que atacasen a Saúl. Luego Saúl salió de la cueva y continuó su camino. 8 Después David se levantó, salió de la cueva y gritó detrás de Saúl diciendo: --¡Mi señor el rey! Cuando Saúl miró atrás, David inclinó su rostro a tierra y se postró. 9 Entonces David preguntó a Saúl: --¿Por qué escuchas las palabras de los hombres que dicen: "He aquí que David busca tu mal"? 10 He aquí, tus ojos han visto en este día cómo Jehovah te ha puesto hoy en mi mano en la cueva. Me dijeron que te matara, pero yo tuve compasión de ti y dije: "No extenderé mi mano contra mi señor, porque él es el ungido de Jehovah." 11 ¡Mira, padre mío! Mira el borde de tu manto en mi mano. Yo corté el borde de tu manto, pero no te maté. Mira, pues, y reconoce que no hay maldad ni rebelión en mí. Yo no he pecado contra ti, pero tú andas a la caza de mi vida, para quitármela. 12 Que Jehovah juzgue entre tú y yo, y que Jehovah me vengue de ti; pero mi mano no será contra ti. 13 Como dice el proverbio de los antiguos: "De los impíos saldrá la impiedad." Pero mi mano no será contra ti. 14 ¿Tras quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién persigues? ¿A un perro muerto? ¿A una pulga? 15 Que Jehovah sea el juez y juzgue entre tú y yo. Que él vea y contienda por mi causa, y me defienda de tu mano. 16 Y sucedió que cuando David acabó de decir a Saúl estas palabras, Saúl preguntó: --¿No es ésa tu voz, David, hijo mío? Entonces Saúl alzó su voz y lloró. 17 Luego dijo a David: --Tú eres más justo que yo, porque tú me has tratado bien, cuando yo te he tratado mal. 18 Tú has demostrado hoy que me has hecho bien, porque Jehovah me entregó en tu mano, y tú no me mataste. 19 Cuando un hombre halla a su enemigo, ¿lo deja ir sano y salvo? ¡Jehovah te recompense con bien por lo que has hecho conmigo este día! 20 Ahora, he aquí yo sé que tú ciertamente has de reinar y que el reino de Israel ha de ser estable en tu mano. 21 Ahora pues, júrame por Jehovah que no eliminarás a mis descendientes después de mí, ni borrarás mi nombre de mi casa paterna. 22 David se lo juró a Saúl, y Saúl regresó a su casa. Entonces David y sus hombres subieron a la fortaleza.
1 Samuel 25:1-10
1 Samuel murió, y todo Israel se reunió para hacer lamentación por él. Y lo sepultaron en su casa, en Ramá. Entonces se levantó David y descendió al desierto de Parán. 2 Había en Maón un hombre que tenía sus posesiones en Carmel. El hombre era muy rico, pues tenía 3.000 ovejas y 1.000 cabras; y se hallaba esquilando sus ovejas en Carmel. 3 El hombre se llamaba Nabal, y su mujer se llamaba Abigaíl. Ella era una mujer muy inteligente y bella, pero el hombre era brusco y de malas acciones. Él era del clan de Caleb. 4 David oyó en el desierto que Nabal estaba esquilando sus ovejas. 5 Entonces David envió a diez jóvenes, diciéndoles: --Subid a Carmel e id a Nabal. Saludadle en mi nombre 6 y decidle así: "¡La paz sea contigo! ¡La paz sea con tu familia! ¡La paz sea con todo lo que tienes! 7 He sabido que estabas esquilando. Ahora bien, tus pastores han estado con nosotros, y nunca les hicimos daño, ni les ha faltado nada durante todo el tiempo que han estado en Carmel. 8 Pregunta a tus criados, y ellos te lo confirmarán. Por tanto, hallen gracia ante tus ojos estos mis jóvenes, porque venimos en un día de fiesta. Por favor, da a tus siervos y a tu hijo David lo que tengas a mano." 9 Cuando llegaron los jóvenes de David, dijeron a Nabal todas estas palabras en nombre de David, y se quedaron esperando. 10 Entonces Nabal respondió a los siervos de David, diciendo: --¿Quién es David? ¿Quién es el hijo de Isaí? Hoy hay muchos esclavos que se escapan de sus amos.
Versión Reina Valera Actualizada