Cristo Nuestra Redención
Plan Encuentro 3 Día 286
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Lectura bíblica
1 Samuel 11, 12
1 Samuel 11
1 Najas el amonita subió y acampó contra Jabes, en Galaad, y todos los hombres de Jabes dijeron a Najas: --Haz alianza con nosotros, y te serviremos. 2 Najas el amonita les respondió: --Haré alianza con vosotros con esta condición: que a cada uno de vosotros le saque el ojo derecho, de modo que yo ponga esta afrenta sobre todo Israel. 3 Entonces los ancianos de Jabes le dijeron: --Danos siete días, para que enviemos mensajeros por todo el territorio de Israel. Si no hay quien nos libre, nos rendiremos a ti. 4 Cuando los mensajeros llegaron a Gabaa de Saúl, dijeron estas palabras a oídos del pueblo. Y todo el pueblo alzó su voz y lloró. 5 Y he aquí que Saúl venía del campo, tras los bueyes. Y Saúl preguntó: --¿Qué le pasa al pueblo, para que llore? Entonces le repitieron las palabras de los hombres de Jabes. 6 Y cuando Saúl oyó estas palabras, el Espíritu de Dios descendió con poder sobre él, y se encendió su ira en gran manera. 7 Él tomó un par de bueyes, los cortó en pedazos y los envió por medio de mensajeros a todo el territorio de Israel, diciendo: "Así se hará con los bueyes del que no salga tras Saúl y Samuel." Entonces el temor de Jehovah cayó sobre el pueblo, y salieron como un solo hombre. 8 Saúl les pasó revista en Bezec: Los hijos de Israel eran 300.000, además de 30.000 hombres de Judá. 9 Y a los mensajeros que habían venido les dijeron: "Así diréis a los hombres de Jabes, en Galaad: 'Mañana, a la hora de más calor, seréis librados.'" Los mensajeros llegaron y lo dijeron a los hombres de Jabes, quienes se alegraron. 10 Entonces los hombres de Jabes respondieron: --Mañana nos rendiremos a vosotros, para que hagáis con nosotros todo lo que os parezca bien. 11 Y sucedió que al día siguiente, Saúl distribuyó el pueblo en tres escuadrones. Luego entraron en medio del campamento durante la vigilia de la mañana, e hirieron a los amonitas hasta la hora de más calor. Y sucedió que los que quedaron se dispersaron de tal manera que no quedaron dos de ellos juntos. 12 Entonces el pueblo preguntó a Samuel: --¿Quiénes son los que decían: "¿Ha de reinar Saúl sobre nosotros?" ¡Entregadnos a esos hombres para que les demos muerte! 13 Saúl respondió: --No morirá nadie en este día, porque Jehovah ha dado hoy una victoria en Israel. 14 Entonces Samuel dijo al pueblo: --¡Venid y vayamos a Gilgal para que confirmemos allí el reino! 15 Todo el pueblo acudió a Gilgal, y allí en Gilgal proclamaron rey a Saúl, delante de Jehovah. Allí también ofrecieron sacrificios de paz delante de Jehovah, y allí Saúl y todos los hombres de Israel se alegraron muchísimo.
1 Samuel 12
1 Entonces Samuel dijo a todo Israel: --He aquí que he escuchado vuestra voz en todo lo que me habéis dicho, y he constituido un rey sobre vosotros. 2 Ahora, he aquí que vuestro rey irá delante de vosotros. Yo ya soy viejo y estoy lleno de canas, y he aquí que mis hijos están con vosotros. Yo he andado delante de vosotros desde mi juventud hasta el día de hoy. 3 Heme aquí: Testificad contra mí en presencia de Jehovah y en presencia de su ungido. ¿De quién he tomado un buey? ¿De quién he tomado un asno? ¿A quién he defraudado? ¿A quién he oprimido? ¿De mano de quién he aceptado soborno para cerrar mis ojos por ello? Testificad contra mí, y yo os lo restituiré. 4 Ellos respondieron: --No nos has defraudado ni nos has oprimido, ni has tomado nada de mano de nadie. 5 Él les dijo: --Jehovah es testigo contra vosotros. También su ungido es testigo en este día, que no habéis hallado en mi poder ninguna cosa. Ellos respondieron: --¡Él es testigo! 6 Entonces Samuel dijo al pueblo: --Jehovah es quien designó a Moisés y a Aarón, y sacó a vuestros padres de la tierra de Egipto. 7 Ahora, presentaos para que yo exponga con vosotros el caso ante Jehovah, respecto a todos los actos de justicia que Jehovah ha hecho por vosotros y por vuestros padres. 8 Después que Jacob entró en Egipto, vuestros padres clamaron a Jehovah, y Jehovah envió a Moisés y a Aarón, quienes sacaron de Egipto a vuestros padres y les hicieron habitar en este lugar. 9 Pero ellos se olvidaron de Jehovah su Dios, y él los entregó en mano de Sísara, jefe del ejército de Hazor, en mano de los filisteos y en mano del rey de Moab, quienes les hicieron la guerra. 10 Ellos clamaron a Jehovah y dijeron: "Hemos pecado, porque hemos abandonado a Jehovah y hemos servido a los Baales y a las Astartes. Pero ahora, líbranos de mano de nuestros enemigos, y te serviremos." 11 Entonces Jehovah envió a Jerobaal, a Barac, a Jefté y a Samuel, y os libró de mano de vuestros enemigos de alrededor; y habitasteis seguros. 12 Entonces, al ver que Najas, rey de los amonitas, venía contra vosotros, me dijisteis: "¡No! Más bien, que haya un rey que reine sobre nosotros", aun cuando Jehovah vuestro Dios era vuestro rey. 13 Ahora pues, he aquí el rey que habéis elegido, el cual habéis pedido. He aquí que Jehovah ha constituido un rey sobre vosotros. 14 Si teméis a Jehovah y le servís, si obedecéis su voz y no os rebeláis contra el mandato de Jehovah, entonces viviréis en pos de Jehovah vuestro Dios, tanto vosotros como el rey que reine sobre vosotros. 15 Pero si no obedecéis la voz de Jehovah y si sois rebeldes al mandato de Jehovah, entonces la mano de Jehovah estará contra vosotros y contra vuestro rey. 16 Presentaos, pues, ahora y ved esta maravilla que Jehovah va a hacer ante vuestros ojos. 17 ¿No es ahora la siega del trigo? Sin embargo, yo invocaré a Jehovah, y él enviará truenos y aguaceros para que conozcáis y veáis que es grande la maldad que habéis cometido ante los ojos de Jehovah, al haber pedido un rey para vosotros. 18 Samuel invocó a Jehovah, y aquel día Jehovah envió truenos y aguaceros. Y todo el pueblo temió en gran manera a Jehovah y a Samuel. 19 Entonces todo el pueblo dijo a Samuel: --¡Ruega a Jehovah, tu Dios, por tus siervos, para que no muramos! Porque a todos nuestros pecados hemos añadido el mal de pedir un rey para nosotros. 20 Y Samuel respondió al pueblo: --No temáis. Vosotros habéis cometido todo este mal; pero con todo, no os apartéis de en pos de Jehovah, sino servid a Jehovah con todo vuestro corazón. 21 No os apartéis tras las vanidades que no sirven ni libran, ya que son vanidades. 22 Pues Jehovah no desamparará a su pueblo, por causa de su gran nombre; porque él ha querido haceros pueblo suyo. 23 En cuanto a mí, ¡lejos esté de mí pecar contra Jehovah dejando de rogar por vosotros! Al contrario, os instruiré en el camino bueno y recto. 24 Solamente temed a Jehovah y servidle con fidelidad y con todo vuestro corazón, considerando cuán grandes cosas él ha hecho por vosotros. 25 Pero si perseveráis en hacer el mal, vosotros y vuestro rey pereceréis.
Versión Reina Valera Actualizada
Lectura del libro
Patriarcas y Profetas, páginas 590-591
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Capítulo 59—El primer rey de Israel
Este capítulo está basado en 1 Samuel 8 y 7.
El gobierno de israel era administrado en el nombre y por la autoridad de Dios. La obra de Moisés, de los setenta ancianos, de los jefes y de los jueces consistía simplemente en hacer cumplir las leyes que Dios les había dado; no tenían autoridad alguna para legislar. Esta era y continuaba siendo la condición impuesta para la existencia de Israel como nación. De siglo en siglo se suscitaron hombres inspirados por Dios para que instruyeran al pueblo, y para que dirigieran la ejecución de las leyes divinas.
El Señor previó que Israel desearía un rey, pero no consintió en cambiar en manera alguna los principios en que se había fundado el estado. El rey había de ser el vicegerente del Altísimo. Dios debía ser reconocido como cabeza de la nación, y su ley debía aplicarse como ley suprema del país (véase el Apéndice, nota 11).
Cuando los israelitas se establecieron en Canaán, reconocían los principios de la teocracia, y la nación prosperó mucho bajo el gobierno de Josué. Pero el aumento
Patriarcas y Profetas · Ellen G. White