Cristo El Camino
Plan Encuentro 1 Día 208
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Lectura bíblica
Marcos 10:1-12
Marcos 10:1-12
1 Y levantándose de allí, fue a las regiones de Judea y de más allá del Jordán. Las multitudes volvieron a acudir a él, y de nuevo les enseñaba como él acostumbraba. 2 Entonces se acercaron unos fariseos para probarle, y le preguntaron si era lícito al marido divorciarse de su mujer. 3 Pero él respondió y les dijo: --¿Qué os mandó Moisés? 4 Ellos dijeron: --Moisés permitió escribir carta de divorcio y despedirla. 5 Pero Jesús les dijo: --Ante vuestra dureza de corazón, os escribió este mandamiento. 6 Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer. 7 Por esta causa el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer; 8 y serán los dos una sola carne. Así que, ya no son más dos, sino una sola carne. 9 Por tanto, lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre. 10 En casa sus discípulos volvieron a preguntarle acerca de esto. 11 Él les dijo: --Cualquiera que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella. 12 Y si la mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.
Versión Reina Valera Actualizada
Lectura del libro
El Deseado de Todas las Gentes, página 449
Capítulo 53—El último viaje desde Galilea
Este capítulo está basado en Lucas 9:51-56; 10:1-24.
Al acercarse el fin de su ministerio, cambió Jesús su manera de trabajar. Antes, había procurado rehuir la excitación y la publicidad. Había rehusado el homenaje del pueblo y pasado rápidamente de un lugar a otro cuando el entusiasmo popular en su favor parecía volverse ingobernable. Vez tras vez había ordenado que nadie declarase que él era el Cristo.
En ocasión de la fiesta de las cabañas, su viaje a Jerusalén fué hecho secreta y apresuradamente. Cuando sus hermanos le instaron a presentarse públicamente como el Mesías, contestó: “Mi tiempo aún no ha venido.”Juan 7:6. Hizo su viaje a Jerusalén sin ser notado, y entró en la ciudad sin ser anunciado ni honrado por la multitud. Pero no sucedió así en ocasión de su último viaje. Había abandonado a Jerusalén por una temporada a causa de la malicia de los sacerdotes y rabinos. Pero ahora regresó de la manera más pública, por una ruta tortuosa y precedido de un anunció de su venida, que no había permitido antes. Estaba marchando hacia el escenario de su gran sacrificio, hacia el cual la atención del pueblo debía dirigirse.
“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado.”Juan 3:14. Como los ojos de todo Israel se habían dirigido a la serpiente levantada, símbolo de su curación, así los ojos debían ser atraídos a Cristo, el sacrificio que traería salvación al mundo perdido.
Era un concepto falso de la obra del Mesías y una falta de fe en el carácter divino de Jesús, lo que había inducido a sus hermanos a instarle a presentarse públicamente al pueblo en ocasión de la fiesta de las cabañas. Ahora, con un espíritu análogo a éste, los discípulos quisieron impedirle hacer el viaje a Jerusalén. Recordaban sus palabras referentes a lo que había de sucederle allí, conocían la hostilidad implacable de los dirigentes religiosos, y de buena gana hubieran disuadido a su Maestro de ir allá.
El Deseado de Todas las Gentes · Ellen G. White