Cristo Nuestra Esperanza
Plan Encuentro 4 Día 70
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Lectura bíblica
Job 32-36
Job 32
1 Estos tres hombres cesaron de responder a Job, porque él era justo ante sus propios ojos. 2 Entonces se encendió contra Job la ira de Elihú hijo de Beraquel el buzita, de la familia de Ram. Se encendió su ira contra Job, por cuanto se justificaba más a sí mismo que a Dios. 3 Igualmente, se encendió su ira contra los tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado a Job. 4 Elihú había esperado para hablar a Job, porque ellos eran mayores que él en edad. 5 Pero al ver Elihú que no había respuesta en la boca de aquellos tres hombres, se encendió en ira. 6 Entonces intervino Elihú hijo de Beraquel el buzita y dijo: --Yo soy menor en años, y vosotros sois ancianos; por eso tuve miedo y temí declararos mi opinión. 7 Pensé que hablarían los días, y los muchos años darían a conocer sabiduría. 8 No obstante, es el espíritu en el hombre, el soplo del Todopoderoso, que le hace entender. 9 No son los mayores los sabios, ni los viejos los que disciernen lo justo. 10 Por eso digo: Escuchadme, yo también expresaré mi parecer. 11 He aquí, he esperado vuestras palabras; he escuchado vuestras razones, mientras rebuscabais qué decir. 12 Yo os he prestado atención, pero he aquí que ninguno de vosotros ha logrado reprobar a Job o responder a sus dichos. 13 No sea que digáis: "Hemos hallado la sabiduría; Dios lo refutará, no el hombre." 14 Él no dirigió sus palabras a mí, ni yo le responderé con vuestros dichos. 15 Se desconcertaron; no volvieron a responder; se les fueron los razonamientos. 16 ¿He de esperar porque ellos no hablan, porque pararon y no respondieron más? 17 Yo también responderé mi parte; yo también expresaré mi parecer. 18 Porque estoy lleno de palabras, y me impulsa mi espíritu dentro de mí. 19 He aquí que mi interior es como vino sin respiradero, y como odres nuevos va a reventar. 20 Hablaré, pues, y hallaré desahogo; abriré mis labios y responderé. 21 Yo no haré distinción de personas, a ningún hombre adularé. 22 Porque nunca he sabido adular; mi Hacedor me llevaría en breve.
Job 33
1 No obstante, oh Job, escucha, por favor, mis razones; atiende a todas mis palabras. 2 He aquí, yo abro mi boca; mi lengua habla en mi paladar. 3 Mis dichos declaran mi rectitud de corazón; lo que mis labios saben lo dicen con sinceridad. 4 El Espíritu de Dios me hizo; el aliento del Todopoderoso me da vida. 5 Si acaso puedes, respóndeme. Alístate y preséntate ante mí. 6 He aquí que yo estoy, como tú, ante Dios; yo también fui formado de barro. 7 He aquí, mi terror no te ha de espantar, ni mi mano pesará demasiado sobre ti. 8 En verdad, tú hablaste a oídos míos; yo oí el sonido de tus palabras: 9 "Yo soy limpio y sin transgresión; soy inocente, y no hay maldad en mí. 10 He aquí, Dios halla pretextos contra mí y me considera su enemigo. 11 Puso mis pies en el cepo y vigila todas mis sendas." 12 He aquí yo te respondo que en esto no tienes razón, porque Dios es más grande que el hombre. 13 ¿Por qué contiendes contra él, siendo que él no da cuenta de ninguna de sus palabras? 14 Porque Dios habla de una manera, y de otra, pero nadie lo nota. 15 Habla por sueños, en visión nocturna, cuando el sopor cae sobre los hombres, cuando uno se adormece sobre la cama. 16 Entonces abre el oído de los hombres y sella la instrucción para ellos, 17 para apartar al hombre de lo que hace, para destruir la arrogancia del varón, 18 para librar su alma de la fosa y su vida de ser traspasada por la lanza. 19 Él es reprendido con dolor sobre su lecho, y con constante dolor en sus huesos. 20 Hacen que su vida aborrezca el alimento; y su alma, su comida favorita. 21 Su carne se consume hasta dejar de ser vista, y aparecen sus huesos que no se veían. 22 Su alma se acerca a la fosa, y su vida a los que causan la muerte. 23 Oh, si hubiese a su lado un ángel, un intercesor, uno entre mil, para declarar al hombre lo que le es recto, 24 y que al ser favorecido por la gracia, dijese: "Líbralo de descender a la fosa, pues le he hallado rescate." 25 Entonces su carne volvería a ser más tierna que en su adolescencia, y volvería a los días de su juventud. 26 Oraría a Dios, y le sería favorable. Vería su rostro con gritos de júbilo, y Dios restituiría al hombre su justicia. 27 Cantaría entre los hombres diciendo: "Yo había pecado y pervertido lo recto, y no me fue retribuido. 28 Él libró mi alma de pasar a la fosa, y mi vida verá la luz." 29 He aquí, Dios hace todas estas cosas con el hombre, dos y tres veces, 30 para restaurar su alma de la fosa y para iluminarlo con la luz de la vida. 31 Atiende, oh Job; escúchame. Calla, y yo hablaré. 32 Si tienes palabras, respóndeme. Habla, porque yo quiero justificarte. 33 Y si no, escúchame. Calla, y yo te enseñaré sabiduría.
Job 34
1 Elihú continuó diciendo: 2 --Oíd, oh sabios, mis palabras; vosotros, los que sabéis, atendedme. 3 Porque el oído distingue las palabras, y el paladar prueba la comida. 4 Escojamos lo que es correcto; conozcamos entre nosotros lo bueno. 5 Pues Job ha dicho: "Yo soy justo, pero Dios me ha quitado mi derecho. 6 ¿He de mentir respecto a mi derecho? Mi herida es incurable a pesar de que no hubo transgresión." 7 ¿Qué hombre hay como Job, que bebe el escarnio como agua, 8 que va en compañía con los que obran iniquidad, y anda con los hombres impíos? 9 Pues ha dicho: "El hombre no sacará provecho de estar de acuerdo con Dios." 10 Por tanto, oídme, hombres entendidos. ¡Lejos esté de Dios la impiedad, y del Todopoderoso la iniquidad! 11 Porque él retribuye al hombre de acuerdo con sus obras, y hace que cada uno halle lo que corresponde a sus caminos. 12 Realmente, Dios no hará injusticia; el Todopoderoso no pervertirá el derecho. 13 ¿Quién le ha puesto a cargo de su tierra? ¿Quién le ha encomendado el mundo entero? 14 Si él se propusiera en su corazón y retirara su espíritu y su aliento, 15 toda carne perecería juntamente, y el hombre volvería al polvo. 16 Si has entendido, oye esto; escucha la voz de mis palabras: 17 ¿Acaso gobernará el que aborrece el derecho? ¿Condenarás al Justo y Poderoso? 18 Él es el que dice al rey: "¡Perverso!" o a los nobles: "¡Impíos!" 19 Él no hace distinción de los príncipes, ni favorece al rico ante el pobre, pues todos son obra de sus manos. 20 En un momento morirán, a medianoche. La gente será sacudida y pasará; los poderosos serán eliminados, y no por mano. 21 Porque los ojos de Dios están sobre los caminos del hombre; él puede ver todos sus pasos. 22 No hay tinieblas ni oscuridad para que allí se puedan esconder los que hacen iniquidad. 23 Pues Dios no impone plazo al hombre para que vaya a juicio ante él. 24 Él quebranta a los fuertes sin consulta, y en lugar de ellos establece a otros. 25 Por cuanto conoce los hechos de ellos; en una noche los trastorna, y son aplastados. 26 Por sus maldades los castiga en un lugar donde lo vean. 27 Porque dejaron de seguirle, y no consideraron ninguno de sus caminos, 28 haciendo que el clamor del pobre llegase ante él, y que él oyera el clamor de los afligidos. 29 Si él calla, ¿quién le inculpará? Si esconde su rostro, ¿quién lo contemplará? Él está igualmente sobre pueblos e individuos, 30 para evitar que reine el hombre impío y que ponga trampas al pueblo. 31 Porque, ¿quién ha dicho a Dios: "Ya he llevado mi castigo; no volveré a ofender. 32 Enséñame tú lo que yo no puedo ver; y si hice maldad, no lo volveré a hacer"? 33 ¿Acaso ha de retribuir según tus condiciones, porque tú rechazas las suyas? Pues tú eres quien escoge, y no yo; habla entonces lo que sabes. 34 Los hombres entendidos y el varón sabio que me escucha me lo dirán: 35 "Job no habla sabiamente; sus palabras no son con entendimiento." 36 ¡Oh, que Job fuera examinado a fondo, pues responde como los hombres inicuos! 37 Porque a su pecado añade la rebelión; aplaude en medio de nosotros y multiplica sus palabras contra Dios.
Job 35
1 Elihú continuó diciendo: 2 --¿Piensas que es correcto que digas: "Soy más justo que Dios"? 3 Porque has dicho: "¿Qué te importa a ti la ventaja que yo saque de mi pecado?" 4 Yo te responderé con argumentos, a ti y a tus amigos contigo: 5 Mira los cielos y observa; contempla las nubes, las cuales están más altas que tú. 6 Si pecas, ¿qué logras tú contra él? Si tus rebeliones se multiplican, ¿qué le podrás hacer a él? 7 Si eres justo, ¿qué le darás a él? ¿O qué recibirá él de tu mano? 8 Tu impiedad es para un hombre como tú, y tu justicia para el ser humano. 9 Claman a causa de la mucha opresión; gritan a causa del poderío de los grandes. 10 Sin embargo, nadie pregunta: "¿Dónde está Dios, mi Hacedor, que da canciones en la noche, 11 que nos enseña por medio de los animales de la tierra, y que nos hace sabios mediante las aves de los cielos?" 12 Allí claman, pero él no responde, a causa de la soberbia de los malos. 13 Ciertamente Dios no escucha la falsedad; el Todopoderoso ni la mira. 14 ¡Cuánto menos cuando dices que aunque no lo veas, tu causa está delante de él, y que a él tú esperas! 15 Ahora bien, porque su ira no ha castigado, ni ha considerado de veras la rebelión, 16 vanamente ha abierto Job su boca, y sin conocimiento multiplica palabras.
Job 36
1 Y Elihú siguió diciendo: 2 --Espérame un poco, y te informaré, pues aún tengo palabras a favor de Dios. 3 Desde lejos traeré mi saber, y atribuiré justicia a mi Hacedor. 4 Pues ciertamente mis palabras no son mentira; contigo está alguien que es completo en conocimiento. 5 He aquí que Dios es poderoso, pero no desprecia a nadie. Es poderoso en la fuerza del entendimiento. 6 No otorga vida al impío, pero a los afligidos concede justicia. 7 No aparta sus ojos de los justos; los hace sentar en tronos junto con los reyes para siempre, y los enaltece. 8 Aunque estén presos con grilletes y atrapados con cuerdas de aflicción, 9 él les declara lo que han hecho, y sus transgresiones, pues ellos mismos se enaltecieron. 10 Él abre el oído de ellos a la corrección y manda que se vuelvan de la iniquidad. 11 Si ellos escuchan y le sirven, acabarán sus días con bienestar y sus años con prosperidad. 12 Pero si no escuchan, serán traspasados por la lanza y perecerán en su ignorancia. 13 Pues los impíos de corazón acumulan ira; no clamarán cuando él los ate. 14 Ellos mismos morirán en la juventud, y acabarán sus vidas entre los pervertidos. 15 Él libra al afligido en su aflicción; en medio de la opresión abre sus oídos. 16 También te induce a salir de las fauces de la tribulación a un lugar espacioso, libre de restricciones, al solaz de tu mesa llena de abundancia. 17 Pero a ti, por estar lleno del juicio que merece el impío, el juicio y la justicia te echarán mano. 18 Por lo cual teme, no sea que te tiente la abundancia, ni el mucho soborno te desvíe. 19 En la desgracia no te ayudará tu clamor, ni todos tus esfuerzos. 20 No anheles la noche, cuando los pueblos se desvanecen en su lugar. 21 Cuídate de no volver a la iniquidad, porque eso escogiste más que la aflicción. 22 He aquí que Dios es exaltado en su poder. ¿Quién hay que enseñe como él? 23 ¿Quién le ha prescrito su camino? ¿Quién le dirá: "Has hecho maldad"? 24 Acuérdate de engrandecer su obra, de la cual cantan los hombres. 25 Todos los hombres la han visto; el ser humano la mira de lejos. 26 He aquí que Dios es tan sublime, que nosotros no le podemos conocer. Es inescrutable el número de sus años. 27 Él atrae las gotas del agua y a la lluvia convierte en vapor, 28 el cual destilan las nubes y chorrean en abundancia sobre los hombres. 29 ¿Quién podrá comprender de veras el despliegue de las nubes, y el tronar de su bóveda? 30 He aquí que sobre ella despliega su luz, y cubre las profundidades del mar. 31 Pues por medio de ellos gobierna a los pueblos y da comida en abundancia. 32 Con sus manos cubre el rayo y le manda dar en su blanco. 33 Su trueno anuncia su presencia; ciertamente tiene celo contra la iniquidad.
Versión Reina Valera Actualizada