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Lectura bíblica

Salmos 101, 103, 106, 108, 109, 110

Salmos 101

1 (Salmo de David) De la misericordia y el derecho cantaré; a ti cantaré salmos, oh Jehovah. 2 Daré atención al camino de la integridad. ¿Cuándo vendrás a mí? En integridad de corazón andaré en medio de mi casa. 3 No pondré delante de mis ojos cosa indigna; aborrezco la obra de los que se desvían. Esta no se me pegará. 4 El corazón perverso será apartado de mí; no reconoceré al malo. 5 Al que solapadamente difama a su prójimo, a ése yo lo silenciaré; no soportaré al de ojos altaneros y de corazón arrogante. 6 Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que habiten conmigo. El que anda en camino de integridad, ése me servirá. 7 No habitará dentro de mi casa el que hace fraude; el que habla mentira no se afirmará delante de mis ojos. 8 Por las mañanas cortaré de la tierra a todos los impíos, para extirpar de la ciudad de Jehovah a todos los que obran iniquidad.

Salmos 103

1 (De David) Bendice, oh alma mía, a Jehovah. Bendiga todo mi ser su santo nombre. 2 Bendice, oh alma mía, a Jehovah, y no olvides ninguno de sus beneficios. 3 Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias, 4 el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y de misericordia; 5 el que sacia con bien tus anhelos, de modo que te rejuvenezcas como el águila. 6 Jehovah es quien hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia. 7 Sus caminos dio a conocer a Moisés; y a los hijos de Israel, sus obras. 8 Compasivo y clemente es Jehovah, lento para la ira y grande en misericordia. 9 No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo. 10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. 11 Pues como la altura de los cielos sobre la tierra, así ha engrandecido su misericordia sobre los que le temen. 12 Tan lejos como está el oriente del occidente, así hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. 13 Como el padre se compadece de los hijos, así se compadece Jehovah de los que le temen. 14 Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo. 15 El hombre, como la hierba son sus días: Florece como la flor del campo 16 que cuando pasa el viento, perece; y su lugar no la vuelve a conocer. 17 Pero la misericordia de Jehovah es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen; y su justicia sobre los hijos de sus hijos, 18 sobre los que guardan su pacto y se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra. 19 Jehovah estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todo. 20 Bendecid a Jehovah, vosotros sus poderosos ángeles que ejecutáis su palabra obedeciendo la voz de su palabra. 21 Bendecid a Jehovah, vosotros todos sus ejércitos, servidores suyos que hacéis su voluntad. 22 Bendecid a Jehovah, vosotras todas sus obras, en todos los lugares de su señorío. ¡Bendice, alma mía, a Jehovah!

Salmos 106

1 ¡Aleluya! ¡Alabad a Jehovah, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia! 2 ¿Quién declarará las proezas de Jehovah? ¿Quién hará oír todas sus alabanzas? 3 Bienaventurados los que guardan el derecho, los que en todo tiempo hacen justicia. 4 Acuérdate de mí, oh Jehovah, según tu benevolencia para con tu pueblo. Visítame con tu salvación, 5 para que vea el bien de tus escogidos, para que me alegre con la alegría de tu pueblo, para que me gloríe con tu heredad. 6 Hemos pecado como nuestros padres; hemos hecho iniquidad; hemos actuado impíamente. 7 Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de tus innumerables hechos de misericordia, sino que se rebelaron junto al mar, el mar Rojo. 8 Sin embargo, los libró por amor de su nombre, para dar a conocer su poder. 9 Reprendió al mar Rojo y lo secó; los hizo ir por los abismos, como por un desierto. 10 Los libró del enemigo; los rescató de mano del adversario. 11 Las aguas cubrieron a sus enemigos; no quedó uno solo de ellos. 12 Entonces creyeron en sus palabras y cantaron su alabanza. 13 Pero pronto se olvidaron de sus obras y no esperaron su consejo. 14 Ardieron de apetito en el desierto y probaron a Dios en la soledad. 15 Él les dio lo que pidieron, pero envió a sus almas debilidad. 16 Después tuvieron celos de Moisés en el campamento, y de Aarón, el consagrado de Jehovah. 17 La tierra se abrió y tragó a Datán, y cubrió al grupo de Abiram. 18 El fuego se encendió contra su grupo; la llama devoró a los impíos. 19 En Horeb hicieron un becerro y se postraron ante una imagen de fundición. 20 Así cambiaron su gloria por la de un toro que come hierba. 21 Olvidaron al Dios de su salvación que había hecho grandezas en Egipto, 22 maravillas en la tierra de Cam, cosas formidables junto al mar Rojo. 23 Él dijo que los hubiese destruido, de no haberse interpuesto Moisés, su escogido, ante él en la brecha, a fin de aplacar su ira, para que no los destruyera. 24 Sin embargo, aborrecieron la tierra deseable, y no creyeron en su palabra. 25 Más bien, murmuraron en sus tiendas y no escucharon la voz de Jehovah. 26 Por tanto, alzó su mano contra ellos para postrarlos en el desierto, 27 para dispersar a sus descendientes entre las naciones y esparcirlos por las tierras. 28 Cuando se adhirieron al Baal de Peor, comieron de los sacrificios de los muertos. 29 Provocaron a Dios con sus obras, y se desató entre ellos la mortandad. 30 Entonces se levantó Fineas y ejecutó juicio, y se detuvo la mortandad. 31 Aquello le fue contado por justicia, de generación en generación y para siempre. 32 También le indignaron en las aguas de Meriba, y por causa de ellos le fue mal a Moisés; 33 porque hicieron que su espíritu se amargara, y él habló precipitadamente con sus labios. 34 Tampoco destruyeron a los pueblos, como Jehovah les había dicho. 35 Más bien, se mezclaron con gentiles, y aprendieron sus obras. 36 Sirvieron a sus ídolos, los cuales llegaron a ser una trampa. 37 Sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios; 38 derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron a los ídolos de Canaán. La tierra fue profanada con los hechos de sangre. 39 Así se contaminaron con sus obras y se prostituyeron con sus hechos. 40 Por tanto, la ira de Jehovah se encendió contra su pueblo, y abominó su heredad. 41 Los entregó en poder de las naciones, y los que los aborrecían se enseñorearon de ellos. 42 Sus enemigos los oprimieron, y fueron quebrantados debajo de su mano. 43 Muchas veces los libró, pero ellos se rebelaron contra su consejo y fueron humillados a causa de su iniquidad. 44 Con todo, él los vio cuando estaban en angustia, y oyó su clamor. 45 Se acordó de su pacto con ellos, y se compadeció conforme a su gran compasión. 46 Asimismo, hizo que tuviesen misericordia de ellos todos los que los tenían cautivos. 47 ¡Sálvanos, oh Jehovah, Dios nuestro! Reúnenos de entre las naciones, para que confesemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus alabanzas. 48 ¡Bendito sea Jehovah Dios de Israel, desde la eternidad hasta la eternidad! Y diga todo el pueblo: "¡Amén!" ¡Aleluya!

Salmos 108

1 (Cántico. Salmo de David) Mi corazón está firme, oh Dios; cantaré y entonaré salmos, aun con mi alma. 2 ¡Despertad, oh arpa y lira! Despertaré al alba. 3 Te alabaré entre los pueblos, oh Jehovah; a ti cantaré salmos entre las naciones. 4 Porque grande, más que los cielos, es tu misericordia; y hasta las nubes, tu verdad. 5 ¡Seas exaltado sobre los cielos, oh Dios; y sobre toda la tierra, tu gloria! 6 Salva con tu diestra y respóndenos, de modo que sean librados tus amados. 7 Dios ha hablado en su santuario: "¡Cómo me regocijo! Repartiré Siquem y mediré el valle de Sucot. 8 Mío es Galaad, y mío es Manasés. Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi cetro. 9 Moab es la vasija en que me lavo; sobre Edom echaré mis sandalias, y sobre Filistea lanzaré mi grito de victoria." 10 ¿Quién me guiará a la ciudad fortificada? ¿Quién me conducirá hasta Edom? 11 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, y que ya no sales, oh Dios, con nuestros ejércitos? 12 Danos socorro ante el enemigo, pues vana es la liberación que da el hombre. 13 Con Dios haremos proezas, y él aplastará a nuestros enemigos.

Salmos 109

1 (Al músico principal. Salmo de David) Oh Dios de mi alabanza, no guardes silencio, 2 pues la boca del impío y la del engañador se han abierto contra mí; han hablado contra mí con lengua engañosa. 3 Con palabras de odio me han rodeado; sin causa han luchado contra mí. 4 En pago de mi amor me han acusado, aunque yo oraba. 5 Me han devuelto mal por bien, y odio por amor. 6 Levanta contra él a un impío, y un acusador esté a su mano derecha. 7 Cuando sea juzgado, que resulte culpable, y que su oración sea tenida por pecado. 8 Sean pocos sus días, y tome otro su oficio. 9 Queden huérfanos sus hijos, y su mujer quede viuda. 10 Anden sus hijos vagabundos y mendigando; procuren su pan lejos de sus casas arruinadas. 11 Que el acreedor se apodere de todo lo que tiene, y extraños saqueen el fruto de su trabajo. 12 No tenga quien le haga misericordia, ni haya quien se compadezca de sus huérfanos. 13 Su posteridad sea destruida; en la segunda generación sea borrado su nombre. 14 Sea recordada ante Jehovah la maldad de sus padres; no sea borrado el pecado de su madre. 15 Estén siempre delante de Jehovah, y elimine él de la tierra la memoria de ellos. 16 Porque no se acordó de mostrar misericordia, y persiguió al hombre pobre, necesitado y quebrantado de corazón, hasta matarlo. 17 Amó la maldición; ¡que ésta le venga! No quiso la bendición; ¡que se aleje de él! 18 Vístase de maldición como de su manto, y entre ella como agua en sus entrañas y como aceite en sus huesos. 19 Séale como vestido que lo cubra, y como cinturón que siempre lo ciña. 20 Éste sea el pago de parte de Jehovah para con los que me acusan, para los que hablan mal contra mi vida. 21 Pero tú, oh Jehovah el Señor, favoréceme, por amor de tu nombre; líbrame, porque buena es tu misericordia. 22 Yo soy pobre y necesitado, y mi corazón está herido dentro de mí. 23 Voy como la sombra cuando se extiende; soy sacudido como la langosta. 24 Mis rodillas están debilitadas a causa del ayuno, y mi carne está desfallecida por falta de alimento. 25 Fui para ellos objeto de oprobio; me miraban y movían la cabeza. 26 Ayúdame, oh Jehovah, Dios mío; sálvame conforme a tu misericordia. 27 Entiendan que ésta es tu mano, y que tú, oh Jehovah, has hecho esto. 28 Que maldigan ellos, pero bendice tú; que se levanten, pero sean avergonzados. Y que tu siervo se regocije. 29 Sean vestidos de ignominia los que me calumnian, y vístanse con su vergüenza como de manto. 30 Agradeceré a Jehovah en gran manera con mi boca; en medio de muchos le alabaré. 31 Porque él se pondrá a la derecha del necesitado, para salvar su vida de los que le juzgan.

Salmos 110

1 (Salmo de David) Jehovah dijo a mi señor: "Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos como estrado de tus pies." 2 Jehovah enviará desde Sion el cetro de tu poder; domina en medio de tus enemigos. 3 En el día de tu poder, tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en la hermosura de la santidad. Desde el nacimiento de la aurora, tú tienes el rocío de la juventud. 4 Jehovah juró y no se retractará: "Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec." 5 El Señor está a tu mano derecha; aplastará a los reyes en el día de su ira. 6 Juzgará entre las naciones; las llenará de cadáveres. Aplastará a los jefes sobre la extensa tierra. 7 Beberá del arroyo en el camino, por lo cual levantará su cabeza.

Versión Reina Valera Actualizada

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