Cristo Nuestra Esperanza
Plan Encuentro 4 Día 309
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Lectura bíblica
Nehemias 7
Nehemias 7
1 Sucedió que después que la muralla fue reedificada, coloqué las puertas, y fueron asignados porteros, cantores y levitas. 2 Luego puse a cargo de Jerusalén a mi hermano Hanani y a Ananías, jefe de la fortaleza, por ser éste un hombre de verdad y temeroso de Dios más que muchos. 3 Les dije: "No sean abiertas las puertas de Jerusalén sino hasta que caliente el sol. Y mientras los porteros estén en sus puestos, cerrad las puertas y atrancadlas. Colocad los guardias de los habitantes de Jerusalén, unos en su puesto de guardia, y otros frente a su casa." 4 La ciudad era espaciosa y grande, pero había poca gente dentro de ella, y las casas no estaban reconstruidas. 5 Entonces mi Dios puso en mi corazón que reuniese a los principales, a los magistrados y al pueblo, para que fuesen registrados según su linaje. Así hallé el libro del registro de los que habían subido la primera vez, y encontré escrito en él lo siguiente: 6 "Éstos son los hombres de la provincia que regresaron de la cautividad, a quienes Nabucodonosor, rey de Babilonia, había llevado cautivos. Ellos volvieron a Jerusalén y a Judá, cada uno a su ciudad. 7 Vinieron con Zorobabel, Jesúa, Nehemías, Azarías, Raamías, Najamani, Mardoqueo, Bilsán, Misperet, Bigvai, Nejum y Baaná. "Lista de los hombres del pueblo de Israel: 8 Los hijos de Paros eran 2.172. 9 Los hijos de Sefatías, 372. 10 Los hijos de Araj, 652. 11 Los hijos de Pajat-moab, por el lado de los hijos de Jesúa y Joab, 2.818. 12 Los hijos de Elam, 1.254. 13 Los hijos de Zatu, 845. 14 Los hijos de Zacai, 760. 15 Los hijos de Binúi, 648. 16 Los hijos de Bebai, 628. 17 Los hijos de Azgad, 2.322. 18 Los hijos de Adonicam, 667. 19 Los hijos de Bigvai, 2.067. 20 Los hijos de Adín, 655. 21 Los hijos de Ater, por el lado de Ezequías, 98. 22 Los hijos de Hasum, 328. 23 Los hijos de Bezai, 324. 24 Los hijos de Harif, 112. 25 "Los hijos de Gabaón, 95. 26 Los hombres de Belén y de Netofa, 188. 27 Los hombres de Anatot, 128. 28 Los hombres de Bet-azmávet, 42. 29 Los hombres de Quiriat-jearim, de Cafira y de Beerot, 743. 30 Los hombres de Ramá y de Geba, 621. 31 Los hombres de Micmas, 122. 32 Los hombres de Betel y de Hai, 123. 33 Los hombres del otro Nebo, 52. 34 Los hijos del otro Elam, 1.254. 35 Los hijos de Harim, 320. 36 Los hijos de Jericó, 345. 37 Los hijos de Lod, de Hadid y de Ono, 721. 38 Los hijos de Senaa, 3.930. 39 "Los sacerdotes: Los hijos de Jedaías, de la casa de Jesúa, 973. 40 Los hijos de Imer, 1.052. 41 Los hijos de Pasjur, 1.247. 42 Los hijos de Harim, 1.017. 43 "Los levitas: Los hijos de Jesúa, por el lado de Cadmiel, de los hijos de Hodavías, 74. 44 Los cantores, hijos de Asaf, 148. 45 Los porteros: Los hijos de Salum, los hijos de Ater, los hijos de Talmón, los hijos de Acub, los hijos de Hatita y los hijos de Sobai, 138. 46 "Los servidores del templo: Los hijos de Zija, los hijos de Hasufa, los hijos de Tabaot, 47 los hijos de Queros, los hijos de Siaha, los hijos de Padón, 48 los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Salmai, 49 los hijos de Hanán, los hijos de Gidel, los hijos de Gajar, 50 los hijos de Reayías, los hijos de Rezín, los hijos de Necoda, 51 los hijos de Gazam, los hijos de Uza, los hijos de Paséaj, 52 los hijos de Besai, los hijos de Meunim, los hijos de Nefusim, 53 los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacufa, los hijos de Harjur, 54 los hijos de Bazlit, los hijos de Mejida, los hijos de Harsa, 55 los hijos de Barcos, los hijos de Sísara, los hijos de Tema, 56 los hijos de Nezíaj, los hijos de Hatifa. 57 "Los hijos de los siervos de Salomón: Los hijos de Sotai, los hijos de Soféret, los hijos de Perida, 58 los hijos de Jaala, los hijos de Darcón, los hijos de Gidel, 59 los hijos de Sefatías, los hijos de Hatil, los hijos de Poquéret-hazebaim, los hijos de Amón. 60 "Todos los servidores del templo y los hijos de los siervos de Salomón eran 392. 61 "Éstos son los que regresaron de Tel-mélaj, de Tel-jarsa, de Querub, de Adón y de Imer, los cuales no pudieron demostrar su casa paterna ni su linaje, si eran de Israel: 62 Los hijos de Delaías, los hijos de Tobías y los hijos de Necoda, 642. 63 "De los sacerdotes: Los hijos de Habaías, los hijos de Cos y los hijos de Barzilai, quien había tomado por mujer a una de las hijas de Barzilai el galadita, y fue llamado según el nombre de ellas. 64 Éstos buscaron sus documentos genealógicos, pero no los hallaron; y fueron excluidos del sacerdocio. 65 El gobernador les dijo que no comiesen de las cosas más sagradas hasta que hubiese sacerdote para usar el Urim y Tumim. 66 "Toda la congregación en conjunto era de 42.360, 67 sin contar sus siervos y sus siervas, que eran 7.337. Ellos tenían 245 cantores, hombres y mujeres. 68 Sus caballos eran 736, sus mulos 245, 69 sus camellos 435 y sus asnos 6.720. 70 "Algunos de los jefes de las casas paternas dieron para la obra. El gobernador dio para el fondo 1.000 dracmas de oro, 50 tazones y 530 vestiduras sacerdotales. 71 Los jefes de las casas paternas dieron para el fondo de la obra 20.000 dracmas de oro y 2.200 minas de plata. 72 Lo que dio el resto del pueblo fue 20.000 dracmas de oro, 2.000 minas de plata y 67 túnicas sacerdotales. 73 "Los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, algunos del pueblo, los servidores del templo y todo Israel habitaron en sus ciudades." Cuando llegó el mes séptimo, los hijos de Israel ya estaban en sus ciudades.
Versión Reina Valera Actualizada
Lectura del libro
Profetas y Reyes, páginas 487-488
entonces no probó. Pero su manera de obrar en secreto mediante aquellos que se dicen amigos de la obra de Dios, es la más temible. La oposición abierta puede ser feroz y cruel, pero encierra mucho menos peligro para la causa de Dios que la enemistad secreta de aquellos que, mientras profesan servir a Dios, son de corazón siervos de Satanás. Están en situación de poner toda ventaja en las manos de aquellos que usarán su conocimiento para estorbar la obra de Dios y perjudicar a sus siervos.
Toda estratagema que pueda sugerir el príncipe de las tinieblas será empleada para inducir a los siervos de Dios a confederarse con los agentes de Satanás. Les llegarán repetidamente solicitudes para apartarlos de su deber; pero, como Nehemías, deben contestar firmemente: “Yo hago una grande obra, y no puedo ir.” En plena seguridad, los que trabajan para Dios pueden seguir adelante con su obra y dejar que sus esfuerzos refuten las mentiras que la malicia invente para perjudicarles. Como los que construían los muros de Jerusalén, deben negarse a permitir que las amenazas, las burlas o las mentiras los distraigan de su obra. Ni por un momento deben relajar su vigilancia; porque hay enemigos que de continuo les siguen los pasos. Siempre deben elevar su oración a Dios y poner “guarda contra ellos de día y de noche.” Nehemías 4:9.
A medida que se acerca el tiempo del fin, se harán sentir con más poder las tentaciones a las cuales Satanás somete a los que trabajen para Dios. Empleará agentes humanos para escarnecer a los que edifiquen la muralla. Pero si los constructores se rebajasen a hacer frente a los ataques de sus enemigos, ello no podría sino retardar la obra. Deben esforzarse por derrotar los propósitos de sus adversarios; pero no deben permitir que cosa alguna los aparte de su trabajo. La verdad es más fuerte que el error, y el bien prevalecerá sobre el mal.
Tampoco deben permitir que sus enemigos conquisten su amistad y simpatía de modo que los seduzcan para hacerles
abandonar su puesto del deber. El que por un acto desprevenido expone al oprobio la causa de Dios, o debilita las manos de sus colaboradores, echa sobre su propio carácter una mancha que no se quitará con facilidad, y pone un obstáculo grave en el camino de su utilidad futura.
“Los que dejan la ley, alaban a los impíos.” Proverbios 28:4. Cuando los que se unen con el mundo, aunque haciendo alarde de gran pureza, abogan por la unión con los que siempre se han opuesto a la causa de la verdad, debemos temerlos y rehuírlos con la misma decisión que revelaba Nehemías. El enemigo de todo bien es el que inspira tales consejos. Se trata de palabras provenientes de personas mercenarias, y se les debe resistir tan resueltamente hoy como antaño. Cualquier influencia tendiente a hacer vacilar la fe del pueblo de Dios en su poder guiador debe ser resistida con firmeza.
En la resuelta devoción de Nehemías a la obra de Dios, y en su igualmente firme confianza en Dios, residía la razón del fracaso que sufrieron sus enemigos al tratar de atraerlo adonde lo tuviesen en su poder. El alma indolente cae fácilmente presa de la tentación; pero en la vida que tenga nobles fines y un propósito absorbente, el mal encuentra poco lugar donde asentar el pie. La fe del que progresa constantemente no se debilita; porque encima, debajo y más allá de lo que se ve reconoce al amor infinito que obra todas las cosas para cumplir su buen propósito. Los verdaderos siervos de Dios obran con determinación inagotable, porque dependen constantemente del trono de la gracia.
El Señor ha provisto auxilio divino para todas las emergencias a las cuales no pueden hacer frente nuestros recursos humanos. Nos da el Espíritu Santo para ayudarnos en toda estrechez, para fortalecer nuestra esperanza y seguridad, para iluminar nuestros espíritus y purificar nuestros corazones. Provee oportunidades y medios para trabajar. Si sus hijos están al acecho de las indicaciones de su providencia, y están listos para cooperar con él, verán grandes resultados.
Profetas y Reyes · Ellen G. White