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Lectura del libro

Profetas y Reyes, páginas 15-16

con él mediante las misericordias que le concedía y por las que le retiraba. Con paciencia le señaló sus pecados, y esperó que le reconociese. Envió profetas y mensajeros para instar a los labradores a que reconociesen los derechos de su Señor; pero en vez de ser bienvenidos, aquellos hombres de discernimiento y poder espirituales fueron tratados como enemigos. Los labradores los persiguieron y mataron. Dios mandó otros mensajeros, pero recibieron el mismo trato que los primeros, y los labradores fueron aun más resueltos en su saña.

El hecho de que el favor divino le fuera retirado a Israel durante el destierro indujo a muchos a arrepentirse. Sin embargo, después de regresar a la tierra de promisión, el pueblo judío repitió los errores de generaciones anteriores, y se puso en conflicto político con las naciones circundantes. Los profetas a quienes Dios envió para corregir los males prevalecientes, fueron recibidos con la misma suspicacia y el mismo desprecio que habían arrostrado los mensajeros de tiempos anteriores; y así, de siglo en siglo, los guardianes de la viña fueron aumentando su culpabilidad.

La buena cepa plantada por Dios en las colinas de Palestina fué despreciada por los hombres de Israel, y fué finalmente arrojada por encima de la cerca; la lastimaron y pisotearon, y hasta alentaron la esperanza de haberla destruído para siempre. El Viñatero sacó la vid, y la ocultó de su vista. Volvió a plantarla, pero al otro lado de la cerca, de modo que la cepa ya no fuese visible. Las ramas colgaban por encima de la cerca, y podían unírseles injertos, pero el tronco mismo fué puesto donde el poder de los hombres no pudiese alcanzarlo ni dañarlo.

Para la iglesia de Dios, que custodia su viña en la tierra hoy, resultan de un valor especial los mensajes de consejo y admonición dados por los profetas que presentaron claramente el propósito eterno del Señor en favor de la humanidad. En las enseñanzas de los profetas, el amor de Dios hacia la raza perdida y el plan que trazó para salvarla quedan claramente

revelados. El tema de los mensajeros que Dios envió a su iglesia a través de los siglos transcurridos fué la historia del llamamiento dirigido a Israel, sus éxitos y fracasos, cómo recobró el favor divino, cómo rechazó al Señor de la viña y cómo el plan secular será realizado por un remanente piadoso en favor del cual se cumplirán todas las promesas del pacto. Y hoy el mensaje de Dios a su iglesia, a aquellos que se ocupan en su viña como fieles labradores, no es otro que el dado por el profeta antiguo: “En aquel día cantad de la viña del vino rojo. Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; guardaréla de noche y de día, porque nadie la visite.”. Isaías 27:2, 3.

Espere Israel en Dios. El Señor de la viña está ahora mismo juntando de entre los hombres de todas las naciones y todos los pueblos los preciosos frutos que ha estado aguardando desde hace mucho. Pronto vendrá a los suyos; y en aquel alegre día se habrá cumplido finalmente su eterno propósito para la casa de Israel. “Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y la haz del mundo se henchirá de fruto.”. Isaías 27:6.

Profetas y Reyes · Ellen G. White

Pasaje bíblico

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