Cristo Nuestra Redención
Plan Encuentro 3 Día 347
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Lectura bíblica
1 Crónicas 11:15-47
1 Crónicas 11:15-47
15 Tres de los treinta principales descendieron hasta la peña donde estaba David, en la cueva de Adulam, mientras el ejército de los filisteos acampaba en el valle de Refaím. 16 David estaba entonces en la fortaleza, y un destacamento de los filisteos estaba en Belén. 17 Entonces David sintió un vivo deseo y dijo: "¡Quién me diera de beber agua de la cisterna de Belén, que está junto a la puerta!" 18 Entonces los tres irrumpieron en el campamento de los filisteos y sacaron agua de la cisterna de Belén, que estaba junto a la puerta. Se la llevaron y la presentaron a David. Pero David no la quiso beber, sino que la derramó como una libación a Jehovah, diciendo: 19 "¡Lejos esté de mí, oh Dios mío, el hacer esto! ¿He de beber yo la sangre de estos hombres que fueron con riesgo de sus vidas? Porque la han traído con riesgo de sus vidas." Y no quiso beberla. Estas cosas hicieron los tres valientes. 20 Abisai, hermano de Joab, era el jefe de los treinta. Él blandió su lanza contra 300 y los mató, y tuvo renombre junto con los tres. 21 Entre los treinta, él era el más respetado y fue su jefe; pero no fue incluido entre los tres. 22 Benaías hijo de Joyada era hijo de un hombre valeroso de Cabseel, de grandes hazañas. Él mató a los dos héroes de Moab. Él descendió y mató un león dentro de una cisterna, un día de nieve. 23 Él también mató a un egipcio, hombre de 5 codos de estatura. El egipcio tenía en su mano una lanza como un rodillo de telar, y Benaías salió a su encuentro con un palo, pero arrebató la lanza de la mano del egipcio y lo mató con su propia lanza. 24 Estas cosas hizo Benaías hijo de Joyada y tuvo renombre junto con los tres valientes. 25 He aquí que era el más respetado de los treinta, pero no llegó a estar entre los tres. David lo puso al frente de su guardia personal. 26 Y los valientes eran: Asael, hermano de Joab; Eljanán hijo de Dodo, de Belén; 27 Samot el harorita; Heles el pelonita; 28 Ira hijo de Iques, de Tecoa; Abiezer, de Anatot; 29 Sibecai, de Husa; Ilai el ajojita; 30 Maharai, de Netofa; Heled hijo de Baaná, de Netofa; 31 Itai hijo de Ribai, de Gabaa de los hijos de Benjamín; Benaías, de Piratón; 32 Hurai, de los arroyos de Gaas; Abiel, de Arabá; 33 Azmávet el barjumita; Eliaba, de Saalbín; 34 los hijos de Hasem el gizonita; Jonatán hijo de Sage el hararita; 35 Ajiam hijo de Sacar el hararita; Elifal hijo de Ur; 36 Hefer el mequeratita; Ajías el pelonita; 37 Hezro, de Carmel; Naarai hijo de Ezbai; 38 Joel, hermano de Natán; Mibjar hijo de Hagrai; 39 Selec el amonita; Najarai, de Beerot, escudero de Joab, hijo de Sarvia; 40 Ira, de Jatir; Gareb, de Jatir; 41 Urías el heteo; Zabad hijo de Ajlai; 42 Adina hijo de Siza el rubenita, jefe de los rubenitas, y treinta con él; 43 Hanán, hijo de Maaca; Josafat el mitnita; 44 Uzías, de Astarot; Sama y Jeiel, hijos de Hotam, de Aroer; 45 Yediael hijo de Simri y su hermano Yoja el tizita; 46 Eliel, de Majanaim; Jeribai y Josavías, hijos de Elnaam; Itma el moabita; 47 Eliel, Obed y Jaasiel el mesobaíta.
Versión Reina Valera Actualizada
Lectura del libro
Patriarcas y Profetas, páginas 718-719
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Capítulo 72—La rebelión de Absalón
Este capítulo está basado en 2 Samuel 13 a 19.
“Debe pagar cuatro veces el valor de la cordera”. Esta fue la sentencia que David había dictado inconscientemente contra sí mismo, al oír la parábola del profeta Natán; y debía ser juzgado en conformidad con su propia sentencia. Iban a caer cuatro de sus hijos, y la pérdida de cada uno de ellos sería el resultado del pecado del padre.
David dejó pasar desapercibido el crimen vergonzoso de Amnón, el primogénito, sin castigarlo ni reprenderlo. La ley castigaba con la muerte al adúltero, y el crimen desnaturalizado de Amnón lo hacía doblemente culpable. Pero David, sintiéndose él mismo condenado por su propio pecado, no llevó al delincuente a la justicia. Durante dos largos años, Absalón, el protector natural de la hermana tan vilmente agraviada, ocultó su propósito de venganza, pero tan solo para dar un golpe más certero al fin. En un festín de los hijos del rey, el borracho e incestuoso Amnón fue muerto por orden de su hermano.
Un castigo doble había caído sobre David. Se le llevó este terrible mensaje: “Absalón ha dado muerte a todos
Patriarcas y Profetas · Ellen G. White