Cristo Nuestra Redención

Plan Encuentro 3 Día 119

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Lectura bíblica

Exodo 24, 25

Exodo 24

1 Dios dijo a Moisés: --Subid ante Jehovah, tú, Aarón, Nadab, Abihú y setenta de los ancianos de Israel, y os postraréis a distancia. 2 Luego se acercará Moisés solo a Jehovah; pero no se acerquen ellos, ni suba el pueblo con él. 3 Moisés fue y refirió al pueblo todas las palabras de Jehovah y todos los decretos, y todo el pueblo respondió a una voz diciendo: --Haremos todas las cosas que Jehovah ha dicho. 4 Moisés escribió todas las palabras de Jehovah. Y levantándose muy de mañana, erigió al pie del monte un altar y doce piedras según las doce tribus de Israel. 5 Luego mandó a unos jóvenes de los hijos de Israel, y éstos ofrecieron holocaustos y mataron toros como sacrificios de paz a Jehovah. 6 Moisés tomó la mitad de la sangre y la puso en tazones, y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar. 7 Asimismo, tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: --Haremos todas las cosas que Jehovah ha dicho, y obedeceremos. 8 Entonces Moisés tomó la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo: --He aquí la sangre del pacto que Jehovah ha hecho con vosotros referente a todas estas palabras. 9 Luego Moisés, Aarón, Nadab, Abihú y setenta de los ancianos de Israel subieron, 10 y vieron al Dios de Israel. Debajo de sus pies había como un pavimento de zafiro, semejante en pureza al mismo cielo. 11 Y no extendió su mano contra los principales de los hijos de Israel. Ellos vieron a Dios, y comieron y bebieron. 12 Entonces Jehovah dijo a Moisés: --Sube a mí, al monte, y espera allí. Yo te daré las tablas de piedra con la ley y los mandamientos que he escrito para enseñarles. 13 Se levantaron Moisés y Josué su ayudante, y Moisés subió al monte de Dios; 14 y dijo a los ancianos: --Esperadnos aquí hasta que volvamos a vosotros. He aquí Aarón y Hur están con vosotros. El que tenga algún asunto, acuda a ellos. 15 Entonces Moisés subió al monte, y la nube cubrió el monte. 16 La gloria de Jehovah posó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día él llamó a Moisés de dentro de la nube. 17 Y la apariencia de la gloria de Jehovah en la cumbre del monte era como un fuego consumidor ante los ojos de los hijos de Israel. 18 Moisés entró en la nube y subió al monte. Y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

Exodo 25

1 Jehovah habló a Moisés diciendo: 2 "Di a los hijos de Israel que tomen para mí una ofrenda; de todo hombre cuyo corazón le mueva a hacerlo tomaréis mi ofrenda. 3 Ésta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata, bronce, 4 material azul, púrpura, carmesí, lino, pelo de cabra, 5 pieles de carnero teñidas de rojo, pieles finas, madera de acacia, 6 aceite para la iluminación, especias aromáticas para el aceite de la unción y para el incienso aromático, 7 piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y el pectoral. 8 Que me hagan un santuario, y yo habitaré en medio de ellos. 9 Haréis el diseño del tabernáculo y el de todos sus accesorios, conforme a todo lo que yo te mostraré. 10 "Harás un arca de madera de acacia. Será de dos codos y medio de largo, de un codo y medio de ancho, y de un codo y medio de alto. 11 La recubrirás de oro puro; por dentro y por fuera la recubrirás, y harás sobre ella una moldura de oro alrededor. 12 Para ella harás cuatro aros de oro fundido, los cuales pondrás en sus cuatro patas: dos aros a un lado de ella, y dos aros al otro lado. 13 Harás unas varas de madera de acacia, las cuales recubrirás de oro; 14 y meterás las varas por los aros a los lados del arca, para llevar el arca con ellas. 15 Las varas permanecerán en los aros del arca; no se quitarán de ella. 16 Pondrás en el arca el testimonio que yo te daré. 17 "Harás un propiciatorio de oro puro. Será de dos codos y medio de largo, y de un codo y medio de ancho. 18 Harás también dos querubines; de oro modelado a martillo los harás en los dos extremos del propiciatorio. 19 Harás un querubín en un extremo, y el otro querubín en el otro extremo. De una sola pieza con el propiciatorio harás los querubines en sus dos extremos. 20 Los querubines extenderán las alas por encima, cubriendo con sus alas el propiciatorio. Sus caras estarán una frente a la otra; las caras de los querubines estarán mirando hacia el propiciatorio. 21 "Pondrás el propiciatorio sobre el arca, por encima; y dentro del arca pondrás el testimonio que yo te daré. 22 Allí me encontraré contigo, y desde encima del propiciatorio, de en medio de los querubines que están sobre el arca del testimonio, hablaré contigo de todo lo que te mande para los hijos de Israel. 23 "Harás una mesa de madera de acacia. Será de dos codos de largo, de un codo de ancho y de un codo y medio de alto. 24 La recubrirás de oro puro y le harás una moldura de oro alrededor. 25 Le harás también un marco alrededor, de un palmo menor de ancho, y al marco le harás una moldura de oro alrededor. 26 Le harás cuatro aros de oro, los cuales pondrás en las cuatro esquinas que corresponden a sus cuatro patas. 27 Próximos al marco estarán los aros, donde se colocarán las varas para llevar la mesa. 28 "Harás las varas de madera de acacia y las recubrirás de oro; con ellas será llevada la mesa. 29 También harás sus platos, sus cucharas, sus vasijas y sus tazones para hacer la libación; los harás de oro puro. 30 Y pondrás sobre la mesa el pan de la Presencia, continuamente, delante de mí. 31 "Harás un candelabro de oro puro modelado a martillo. El candelabro con su base, su tallo, sus cálices, sus botones y sus flores será de una sola pieza. 32 Seis brazos saldrán de sus lados: tres brazos del candelabro de un lado, y tres brazos del candelabro del otro lado. 33 Habrá tres cálices en forma de flor de almendro en un brazo, con un botón y una flor; y tres cálices en forma de flor de almendro en el otro brazo, con un botón y una flor; así en los seis brazos que salen del candelabro. 34 En el tallo del candelabro habrá cuatro cálices en forma de flor de almendro, con sus botones y sus flores. 35 Habrá un botón debajo de dos brazos del mismo, otro botón debajo de otros dos brazos del mismo, y otro botón debajo de los otros dos brazos del mismo; así con los seis brazos que salen del candelabro. 36 Sus botones y sus brazos serán de una sola pieza con él; todo será una pieza de oro puro modelado a martillo. 37 "Además, le harás siete lámparas, y las pondrás en alto, para que alumbren hacia adelante. 38 También sus despabiladeras y sus platillos serán de oro puro. 39 Lo harás de un talento de oro puro, junto con todos estos accesorios. 40 Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.

Versión Reina Valera Actualizada

Lectura del libro

Patriarcas y Profetas, página 276

Nuevamente el caudillo ascendió a la montaña; y el Señor le dijo: “Yo vendré a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y así te crean para siempre”. Cuando encontraban dificultades en su camino, se sentían tentados a murmurar contra Moisés y Aarón y a acusarlos de haber sacado las huestes de Israel de Egipto para destruirlas. El Señor iba a honrar a Moisés ante ellas, para inducir al pueblo a confiar en sus instrucciones y a cumplirlas.

Dios se propuso hacer de la ocasión en que iba a pronunciar su ley una escena de imponente grandeza, en consonancia con el exaltado carácter de esa ley. El pueblo debía comprender que todo lo relacionado con el servicio a Dios debe considerarse con gran reverencia. El Señor dijo a Moisés: “Vé al pueblo, y santifícalos hoy y mañana. Que laven sus vestidos y estén preparados para el tercer día, porque al tercer día Jehová descenderá a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí”. Durante esos días, todos debían dedicar su tiempo a prepararse solemnemente para aparecer ante Dios. Sus corazones y sus ropas debían estar libres de toda impureza. Y cuando Moisés les señalara sus pecados, ellos debían humillarse, ayunar y orar, para que sus corazones pudieran ser limpiados de iniquidad.

Se hicieron los preparativos conforme al mandato; y obedeciendo otra orden posterior, Moisés mandó a colocar una barrera alrededor del monte, para que ni las personas ni las bestias entraran al sagrado recinto. Quien se atreviera siquiera a tocarlo, moriría instantáneamente.

A la mañana del tercer día, cuando los ojos de todo el pueblo estaban sobre el monte, la cúspide se cubrió de una espesa nube, que se hacía más negra y más densa, y descendió hasta que toda la montaña quedó envuelta en tinieblas y en pavoroso misterio. Entonces se escuchó un sonido como de trompeta, que llamaba al pueblo a encontrarse con Dios; y Moisés los condujo hasta el pie del monte. De la gran oscuridad surgían vívidos relámpagos, mientras el fragor de los truenos retumbaba en las alturas circundantes. “Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en medio del fuego. El humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía violentamente”. “La apariencia de la gloria de Jehová era, a los ojos de los hijos de Israel, como un fuego abrasador en la cumbre del monte”, ante los ojos de la multitud allí congregada. “El sonido de la trompeta se hacía cada vez más fuerte”. Tan terribles eran las señales de la presencia de Jehová que las huestes de Israel

Patriarcas y Profetas · Ellen G. White

Pasaje bíblico

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