Cristo La Iglesia
Plan Encuentro 2 Día 30
Este plan no está iniciado. Marca la lectura como leída para iniciarlo desde hoy.
Lectura bíblica
Hechos 9:1-18
Hechos 9:1-18
1 Entonces Saulo, respirando aún amenazas y homicidio contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote 2 y le pidió cartas para las sinagogas en Damasco, con el fin de llevar preso a Jerusalén a cualquiera que hallase del Camino, fuera hombre o mujer. 3 Mientras iba de viaje, llegando cerca de Damasco, aconteció de repente que le rodeó un resplandor de luz desde el cielo. 4 Él cayó en tierra y oyó una voz que le decía: --Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5 Y él dijo: --¿Quién eres, Señor? Y él respondió: --Yo soy Jesús, a quien tú persigues. 6 Pero levántate, entra en la ciudad, y se te dirá lo que te es preciso hacer. 7 Los hombres que iban con Saulo habían quedado de pie, enmudecidos. A la verdad, oían la voz, pero no veían a nadie. 8 Entonces Saulo fue levantado del suelo, y aun con los ojos abiertos no veía nada. Así que, guiándole de la mano, le condujeron a Damasco. 9 Por tres días estuvo sin ver, y no comió ni bebió. 10 Había cierto discípulo en Damasco llamado Ananías, y el Señor le dijo en visión: --Ananías. Él respondió: --Heme aquí, Señor. 11 El Señor le dijo: --Levántate, ve a la calle que se llama La Derecha y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo de Tarso; porque he aquí él está orando, 12 y en una visión ha visto a un hombre llamado Ananías que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista. 13 Entonces Ananías respondió: --Señor, he oído a muchos hablar acerca de este hombre, y de cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén. 14 Aun aquí tiene autoridad de parte de los principales sacerdotes para tomar presos a todos los que invocan tu nombre. 15 Y le dijo el Señor: --Ve, porque este hombre me es un instrumento escogido para llevar mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel. 16 Porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre. 17 Entonces Ananías fue y entró en la casa; le puso las manos encima y dijo: --Saulo, hermano, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recuperes la vista y seas lleno del Espíritu Santo. 18 De inmediato le cayó de los ojos algo como escamas, y volvió a ver. Se levantó y fue bautizado;
Versión Reina Valera Actualizada