Cristo El Camino

Plan Encuentro 1 Día 313

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Lectura bíblica

Mateo 26:1-5; Marcos 14:1, 2; Lucas 22:1-6

Mateo 26:1-5

1 Aconteció que, cuando Jesús terminó todas estas palabras, dijo a sus discípulos: 2 "Sabéis que después de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del Hombre va a ser entregado para ser crucificado." 3 Entonces los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el palacio del sumo sacerdote, que se llamaba Caifás, 4 y consultaron entre sí para prender a Jesús por engaño y matarle. 5 Pero decían: "No lo hagamos en la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo."

Marcos 14:1

1 Dos días después era la Pascua y la fiesta de los panes sin levadura. Y los principales sacerdotes y los escribas estaban buscando cómo prenderle por engaño y matarle,

Marcos 14:2

2 pues decían: "No en la fiesta, de modo que no se haga alboroto en el pueblo."

Lucas 22:1-6

1 Estaba próximo el día de la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la Pascua. 2 Los principales sacerdotes y los escribas estaban buscando cómo eliminarle, pues temían al pueblo. 3 Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, el cual era uno del número de los doce. 4 Él fue y habló con los principales sacerdotes y con los magistrados acerca de cómo entregarle. 5 Éstos se alegraron y acordaron darle dinero. 6 Él estuvo de acuerdo y buscaba la oportunidad para entregarle sin que la gente lo advirtiera.

Versión Reina Valera Actualizada

Lectura del libro

El Deseado de Todas las Gentes, página 663

Capítulo 76—Judas

La historia de Judas presenta el triste fin de una vida que podría haber sido honrada de Dios. Si Judas hubiese muerto antes de su último viaje a Jerusalén, habría sido considerado como un hombre digno de un lugar entre los doce, y su desaparición habría sido muy sentida. A no ser por los atributos revelados al final de su historia, el aborrecimiento que le ha seguido a través de los siglos no habría existido. Pero su carácter fué desenmascarado al mundo con un propósito. Había de servir de advertencia a todos los que, como él, hubiesen de traicionar cometidos sagrados.

Un poco antes de la Pascua, Judas había renovado con los sacerdotes su contrato de entregar a Jesús en sus manos. Entonces se determinó que el Salvador fuese prendido en uno de los lugares donde se retiraba a meditar y orar. Desde el banquete celebrado en casa de Simón, Judas había tenido oportunidad de reflexionar en la acción que había prometido ejecutar, pero su propósito no había cambiado. Por treinta piezas de plata—el precio de un esclavo—entregó al Señor de gloria a la ignominia y la muerte.

Judas tenía, por naturaleza, fuerte apego al dinero; pero no había sido siempre bastante corrupto para realizar una acción como ésta. Había fomentado el mal espíritu de la avaricia, hasta que éste había llegado a ser el motivo predominante de su vida. El amor al dinero superaba a su amor por Cristo. Al llegar a ser esclavo de un vicio, se entregó a Satanás para ser arrastrado a cualquier bajeza de pecado.

Judas se había unido a los discípulos cuando las multitudes seguían a Cristo. La enseñanza del Salvador conmovía sus corazones mientras pendían arrobados de las palabras que pronunciaba en la sinagoga, a orillas del mar o en el monte. Judas vió a los enfermos, los cojos y los ciegos acudir a Jesús desde los pueblos y las ciudades. Vió a los moribundos puestos a

El Deseado de Todas las Gentes · Ellen G. White

Pasaje bíblico

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