Cristo El Camino

Plan Encuentro 1 Día 267

Día 267 ▾
Aa
Tamaño Letra Tema

Lectura bíblica

Marcos 12:41-44; Lucas 21:1-4

Marcos 12:41-44

41 Estando Jesús sentado frente al arca del tesoro, observaba cómo el pueblo echaba dinero en el arca. Muchos ricos echaban mucho, 42 y una viuda pobre vino y echó dos blancas, que equivalen a un cuadrante. 43 Él llamó a sus discípulos y les dijo: --De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que echaron en el arca. 44 Porque todos han echado de su abundancia; pero ésta, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento.

Lucas 21:1-4

1 Alzando la mirada, Jesús vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el arca del tesoro. 2 Vio también a una viuda pobre que echaba allí dos blancas. 3 Entonces dijo: --De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos. 4 Porque todos éstos de su abundancia echaron a las ofrendas; pero ésta, de su pobreza, echó todo el sustento que tenía.

Versión Reina Valera Actualizada

Lectura del libro

El Deseado de Todas las Gentes, página 562

Capítulo 67—Ayes sobre los fariseos

Este capítulo está basado en Mateo 23; Marcos 12:41-44; Lucas 20:45-47; 21:1-4.

ERA el último día que Cristo enseñara en el templo. La atención de todos los que formaban las vastas muchedumbres que se habían reunido en Jerusalén había sido atraída a él; el pueblo se había congregado en los atrios del templo, y atento a la contienda que se había desarrollado, no había perdido una palabra de las que cayeron de los labios de Jesús. Nunca se había presenciado una escena tal. Allí estaba el joven galileo, sin honores terrenales ni insignias reales. En derredor de él estaban los sacerdotes con sus lujosos atavíos, los gobernantes con sus mantos e insignias que indicaban su posición exaltada, y los escribas teniendo en las manos los rollos a los cuales se referían con frecuencia. Jesús estaba serenamente delante de ellos con la dignidad de un rey. Como investido de la autoridad celestial, miraba sin vacilación a sus adversarios, que habían rechazado y despreciado sus enseñanzas, y estaban sedientos de su vida. Le habían asaltado en gran número, pero sus maquinaciones para entramparle y condenarle habían sido inútiles. Había hecho frente a un desafío tras otro, presentando la verdad pura y brillante en contraste con las tinieblas y los errores de los sacerdotes y fariseos. Había expuesto a estos dirigentes su verdadera condición, y la retribución que con seguridad se atraerían si persistían en sus malas acciones. La amonestación había sido dada fielmente. Sin embargo, Cristo tenía aún otra obra que hacer. Le quedaba todavía un propósito por cumplir.

El interés del pueblo en Cristo y su obra había aumentado constantemente. A los circunstantes les encantaba su enseñanza, pero también los dejaba muy perplejos. Habían respetado a los sacerdotes y rabinos por su inteligencia y piedad aparente. En todos los asuntos religiosos, habían prestado siempre obediencia implícita a su autoridad. Pero ahora veían que estos hombres trataban de desacreditar a Jesús, maestro

El Deseado de Todas las Gentes · Ellen G. White

Pasaje bíblico

Abrir en su propia página