Cristo El Camino
Plan Encuentro 1 Día 25
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Lectura bíblica
Lucas 2:41-52
Lucas 2:41-52
41 Iban sus padres todos los años a Jerusalén, para la fiesta de la Pascua. 42 Cuando cumplió doce años, subieron ellos a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta. 43 Una vez acabados los días de la fiesta, mientras ellos volvían, el niño Jesús se quedó en Jerusalén; y sus padres no lo supieron. 44 Suponiendo que él estaba en la caravana, fueron un día de camino y le buscaban entre los parientes y los conocidos. 45 Como no le encontraron, volvieron a Jerusalén buscándole. 46 Aconteció que después de tres días, le encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas. 47 Todos los que le oían se asombraban de su entendimiento y de sus respuestas. 48 Cuando le vieron, se maravillaron, y su madre le dijo: --Hijo, ¿por qué has hecho así con nosotros? He aquí, tu padre y yo te buscábamos con angustia. 49 Entonces él les dijo: --¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los asuntos de mi Padre me es necesario estar? 50 Pero ellos no entendieron el dicho que les habló. 51 Descendió con ellos y fue a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. 52 Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres.
Versión Reina Valera Actualizada
Lectura del libro
El Deseado de Todas las Gentes, página 56
Capítulo 8—La visita de pascua
Este capítulo está basado en Lucas 2:41-51.
Entre los judíos, el año duodécimo era la línea de demarcación entre la niñez y la adolescencia. Al cumplir ese año, el niño hebreo era llamado hijo de la ley y también hijo de Dios. Se le daban oportunidades especiales para instruirse en la religión, y se esperaba que participase en sus fiestas y ritos sagrados. De acuerdo con esta costumbre, Jesús hizo en su niñez una visita de Pascua a Jerusalén. Como todos los israelitas devotos, José y María subían cada año para asistir a la Pascua; y cuando Jesús tuvo la edad requerida, le llevaron consigo.
Había tres fiestas anuales: la Pascua, Pentecostés y la fiesta de las Cabañas, en las cuales todos los hombres de Israel debían presentarse delante del Señor en Jerusalén. De estas fiestas, la Pascua era la más concurrida. Acudían muchos de todos los países donde se hallaban dispersos los judíos. De todas partes de Palestina, venían los adoradores en grandes multitudes. El viaje desde Galilea ocupaba varios días, y los viajeros se unían en grandes grupos para obtener compañía y protección. Las mujeres y los ancianos iban montados en bueyes o asnos en los lugares escabrosos del camino. Los hombres fuertes y los jóvenes viajaban a pie. El tiempo de la Pascua correspondía a fines de marzo o principios de abril, y todo el país era alegrado por las flores y el canto de los pájaros. A lo largo de todo el camino, había lugares memorables en la historia de Israel, y los padres y las madres relataban a sus hijos las maravillas que Dios había hecho en favor de su pueblo en los siglos pasados. Amenizaban su viaje con cantos y música, y cuando por fin se vislumbraban las torres de Jerusalén, todas las voces cantaban la triunfante estrofa:
“En tus atrios descansarán
nuestros pies ¡oh Jerusalem! ...
Reine la paz dentro de tus muros,
y la abundancia en ... tus palacios.”Salmos 122:2, 7 (V. de T. A.).
El Deseado de Todas las Gentes · Ellen G. White